El tenor coruñés Enrique Paz ha eliminado nada menos que 4.000 contactos de su “Facebook”

Por Roberto L. Moskowich

Entre los 5.000 contactos que tengo en “Facebook”, está el gran tenor coruñés Enrique Paz, a quien agradezco me tenga entre los suyos; pues dice que eliminó 4.000.

Quique Paz, a quien tuve de solista en mis tiempos de Presidente de “El Eco”, fue discípulo predilecto de Alfredo Kraus, y estaba llamado a ser una figura, pero… Lo cuenta en “Facebook”: “Una vez casados, en el año 1975, mi mujer y yo nos fuimos a vivir a Barcelona a proseguir mis clases de canto con una maravillosa soprano yugoeslava, que se llamaba Maya Maiska. Alfredo, debido a las largas temporadas que pasaba fuera de España, me aconsejó continuar mis estudios con esa extraordinaria mujer para no dejar de preparar la voz.

Ella conocía perfectamente la técnica de Alfredo, y de esa manera seguimos trabajando, respetando la labor realizada con Kraus. Barcelona nos acogió a Rosa y a mí de manera maravillosa, tal es así que nada más llegar vi un anuncio de Hispano Olivetti, buscando comerciales, me presenté y entré a formar parte de esa multinacional durante cinco años. Rosa, que tenía experiencia en el mundo de la fotografía, encontró trabajo en una tienda especializada, pasando a vender cámaras fotográficas (labor que había desarrollado diez años en Foto Blanco-La Coruña, entonces la casa de fotografía más importante de Galicia). Pero vamos al tema de la música. En 1978, ya había nacido nuestro hijo Enrique (Tato), fueron a Barcelona mis padres a pasar unos días con nosotros. Como yo entonces estaba estudiando repertorio con mi maestro repasador, el inolvidable Jordi Giró (pianista en el Gran Teatro del Liceo), un día les pedí que me acompañasen al ensayo.

Yo canté para ellos toda la parte de Ernesto del Don Pasquale de Donizetti. De vez en cuando, mientras cantaba, les dirigía mi mirada, y en un momento determinado me fijé que a mi padre le caían las lágrimas, mientras me sonreía. Les encantó la clase, y ahí quedó el tema. Muchos años más tarde (ya fallecido mi padre), recordando aquel momento, mi madre me contó que mi padre le había dicho “la timidez de Enrique, no le va a permitir hacer una carrera como cantante de ópera”. Mi padre me conocía muy bien. Os quiero, mamá y papá”.

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