Peligros que acechan a la vivienda vacía: Okupas vs Precarios

Por María Isabel Blasco Robert

Algo muy preocupante hoy en día para los propietarios es el hecho de que su vivienda se encuentre vacía y que cualquier persona dé una patada a la puerta y se introduzca en ella. El peligro de esta situación es que además de verse privado el propietario del uso de su vivienda le pueden llegar a causar muchos desperfectos, no pudiendo inicialmente controlar esta desagradable situación.

La excesiva carga de trabajo existente en los juzgados conlleva que los Procedimientos para echar a los okupas se alarguen en el tiempo y el propietario desespere al no poder recuperar su vivienda de forma rápida, con el consiguiente y lógico enfado. Por ello, siempre ha existido una gran demanda social para agilizar el procedimiento y echarlos.

Si a esta grave situación le añadimos que la ocupación tiene lugar en un piso de un edificio con vecinos que sufren las desagradables consecuencias, el enfado se multiplica por mil elevado a infinito. Por desgracia, en la mayor parte de los casos, los okupas causan problemas en el edificio. Como es lógico, estos problemas se transforman en quejas y éstas son transmitidas diariamente al propietario de la vivienda quien de manera impotente tiene que soportarlas llegando a hacer de su vida un auténtico infierno por el continuo acoso y derribo.

Es comprensible la situación de tensión creada en el edificio por los vecinos por tener que sufrir las consecuencias y el stress del propietario que se desespera.

Pero cuidado, estamos hablando de lo que implica una verdadera ocupación ilegal, iniciando el propietario de manera urgente el Procedimiento judicial que puede llevarse por la vía penal o por la vía civil.

Si el propietario de la vivienda ocupada ilegalmente opta por la vía penal, debe poner una denuncia. Nuestro Código Penal lo regula en el artículo 245 y las penas varían según haya existido violencia o intimidación o simplemente haya sido ocupada sin autorización. Esta vía es más larga en el tiempo pudiendo demorarse hasta seis meses.

Si por el contrario, opta por la vía civil ésta es muchísimo más rápida, puesto que con la reciente modificación de nuestra Ley de Enjuiciamiento Civil en el mes de julio de 2018 se ha buscado proceder al desalojo del okupa de la vivienda lo más rápido posible. Al fin y al cabo, la Ley recoge que en un plazo de cinco días desde que le haya sido notificada la demanda al okupa, éste abandonará la vivienda al ser lanzado.

La verdad es que dicho así suena estupendamente, pero solo si estamos hablando de un verdadero okupa. Es decir, alguien que haya ocupado la vivienda de forma ilegal. Lo que implica que el propietario nunca haya estado de acuerdo con la ocupación y no haya existido ningún tipo de relación previa entre el propietario y el ocupante.

Pero…. ¿Qué ocurre si la ocupación ha sido conocida y consentida por el propietario de la vivienda durante bastante tiempo? Pues que entonces ya no estamos hablando de una ocupación ilegal sino de una ocupación en precario, es decir, una persona a la que se le ha permitido residir en la vivienda sin tener título legítimo para ello y de forma gratuita, quien igualmente puede terminar causando molestias a los vecinos o incluso provocar daños en la propia vivienda. Entonces…. ¿Cuál es el procedimiento adecuado para echar al molesto “inquilino precario”?

La respuesta a esta pregunta es, el Procedimiento de desahucio por precario, regulado en nuestra Ley de Enjuiciamiento Civil, que como es lógico se tramita lo antes posible, pudiendo tardar unos cuatro meses, dependiendo de la carga de trabajo del juzgado.

En cualquier caso, es fácil entender la desazón, preocupación y por supuesto el consiguiente enfado e impotencia cuando alguien entra por la fuerza en tu propiedad privada y te impide su uso. Y ya no digamos, cuando causa destrozos en la vivienda y problemas a los vecinos.

Por ello, es muy importante mantener la calma, estudiar el caso y elegir el procedimiento judicial adecuado a seguir, porque en caso contrario, si el molesto “inquilino” decide defenderse en el Juzgado las consecuencias para el propietario pueden ser muy negativas, al complicarse el procedimiento alargándose en el tiempo y provocando con ello el aumento de la crispación tanto en el propietario como en los vecinos.

María Isabel Blasco Robert

Abogada en A Coruña

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