EL Obispado de Mondoñedo-Ferrol con las víctimas de bebés robados

El Obispado de Mondoñedo-Ferrol, a través de su red social, Twitter, muestra todo su apoyo a las familias afectadas por la trama de bebés robados, así lo expresa en contestación al artículo publicado en este medio el pasado día uno de diciembre, del que es autor Xosé Edrosa Leal, calificando la labor de este autor en la defensa de este colectivo de “ Noble causa para poner en valor y denunciar la injusticia y el dolor causado a tantas y tantas familias”. En dicho artículo, Xosé Edrosa pide la colaboración de la ciudadanía y muy especialmente de aquellas personas e instituciones que hayan tenido conocimiento  de estos hechos. Sin duda, la Iglesia puede ser una pieza clave en la ayuda de este objetivo, incluso, estos hechos, debían formar parte esencial de la Pastoral de Familia de cada una de las diócesis. Una oportunidad que la Iglesia no debe perder.

Debe ayudarles, además, abriéndoles los archivos para dar luz y esperanza donde sólo hay oscuridad e  incertidumbre; abriendo también expedientes internos de búsqueda, cooperando con otras vías de investigación abiertas; y acompañando a las víctimas que sufren la aflicción en sus corazones. Este es el camino que siempre nos habéis enseñado, con el ejemplo de Jesús por delante. Esta es la manera de parecerse a Él: amándose unos a otros, mandamiento resumido que mejor define al cristiano y que es válido para todos los seres humanos.

Sé que no es una misión sencilla y que es necesario embarrarse las botas, tampoco lo fue para Jesús, entregando su propia vida por unos altos y nobles ideales a favor de los débiles que sufrían las injusticias. Un buen ejemplo tenemos delante, y vale la pena consagrarse a aquellos ideales, aunque choquemos con los gruesos muros de los poderosos, Él también sufrió ese cáliz..

Se encontrarán con hechos indignos y poco ejemplares. Esa es, precisamente, la prueba que debe asumir para que brille la verdad; esa verdad que rompe las cadenas de la servidumbre y la mentira, y nos hace libres.  Ese es el camino en el que debemos  encontrarnos.

“21Noticias ha querido contribuir con esta noble causa: ayudar a encontrar y conocerse a miles de familias biológicas que se encuentran inmersas en este drama; muchas de ellas seguramente ignorando los verdaderos orígenes de su identidad, habida cuenta del ocultismo reinante en este ámbito, así como la apariencia legal de la que están encubiertas  muchas de las desapariciones de bebés, fingiendo oficialmente su muerte, creando nuevas identidades a favor de familias que se atribuyen maternidades biológicas, casos que sucedieron incluso en madres  en las que se ha probado su esterilidad.

Nos sorprende que el Obispado de Lugo no haya mostrado la misma sensibilidad que su homólogo de Mondoñedo-Ferrol, cuando precisamente Lugo fue uno de los puntos donde se han producido muchos de estos hechos, especialmente en el antiguo Hospital Provincial y en la Casa Cuna, dependientes de la Diputación Provincial, gestionadas muchas de sus áreas por órdenes religiosas, cuya información debe ser brindada a las víctimas, dando cumplimiento de tal modo a los acuerdos y directrices adoptadas por el Vaticano, a instancia del Papa Francisco. Léase el caso de los desaparecidos durante la dictadura argentina, llegando incluso el Vaticano a modificar su normativa en aras de facilitar la información requerida por la Administración de Justicia del país austral, hecho al que se hace referencia  en el trabajo de investigación  realizado por Xosé Edrosa bajo el título “El robo de bebés en Lugo”, publicado por este medio el pasado agosto, superando todas nuestras previsiones informativas.

¿Por qué debe ayudar la Iglesia Católica en este caso?

La Iglesia tiene la obligación moral de prestar todo el apoyo y ayuda a las víctimas, ya que éstas también son parte de esa familia a la que tradicionalmente invoca la Iglesia Católica como uno de los principales valores de la sociedad y por ende de la comunidad cristiana.  El Papa Francisco define la familia como la fuerza “ donde reside esencialmente su capacidad de amor y enseñar a amar”. Y, añade: Prefiero una familia con rostro cansado por la entrega a rostros maquillados que no han sabido de ternura y compasión”.

 Santo Padre, puedo asegurarle que nosotros desde este medio de comunicación independiente hemos visto a muchas madres y padres, hijas e hijos con sus rostros cansados y el alma herida de tanto buscar a ese ser querido que no conocen, pero que llevan permanentemente en su mente y en su corazón.  Y, cuando los padres ya no están, son los hermanos y hermanas los que se buscan, tal como lo han hecho Manuel Seoane y Francisca Santos que se encuentran después de 70 años; y Tati y sus hermanos, treinta y cuatro años después. Y tanto otros que peregrinan por el camino de la esperanza de que un día el encuentro sea posible. Esta es la fuerza del amor, Santo Padre. Ayúdeles a llevar esta pesada carga, pues el camino  es largo y difícil.

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