¡Condena en costas! ¿Eso qué es?

Por María Isabel Blasco Robert.

Abogada en A Coruña

Habrá muchos que se preguntarán, oye… ¿Qué significa condena en costas? ¿Qué implica? Pues simplemente es lo que se impone al que pierde un pleito en vía civil, penal, contencioso administrativo y social.

Vamos a explicar sus consecuencias dependiendo de la jurisdicción en la que inicies el juicio.

Nuestra LEC (Ley de Enjuiciamiento Civil) establece que cuando alguien pleitea en el ámbito civil, si pierde el juicio debe abonar los honorarios del abogado y procurador contrario. Al fin y al cabo es como un pequeño castigo a los que empiezan un juicio y mueven toda la maquinaria judicial para luego perderlo. O como algunos lo llaman, resarcir a la otra parte de los gastos de abogado y procurador que le haya supuesto ir a juicio. En cualquier caso, debemos tener en cuenta que en familia (divorcios, separaciones …/…)  salvo que se entienda que se está litigando con temeridad y mala fe, no suele haber condena en costas.

Y una vez dicho esto, veamos las demás jurisdicciones.

En laboral, en primera instancia no hay costas. Sin embargo, si acudes a la segunda instancia puede haberlas, aunque solo para la empresa.

En penal a veces se declaran de oficio, es decir que cada una de las partes asume los gastos de su propio abogado y procurador y otras veces hay condena en costas, con lo que el abogado que asume la acusación particular y el procurador que le representa podrán cobrar las costas del que es condenado.

En contencioso-administrativo antes estaban tasadas y limitadas, ahora ya no. Así que es el tribunal quien las pone. De hecho, hace poco hemos conocido un caso de una persona que recurrió a la vía contenciosa administrativa y le impusieron costas de un importe mayor por el que pleiteaba, es decir, inició el juicio para recurrir una multa de 200 € y le impusieron en sentencia unas costas de 560 €. Y yo me pregunto, ¿esto es lógico?. Pues no, desde luego que no.

La Administración siempre actúa desde una posición de fuerza, si no te gusta mi resolución, demándame. Y como siempre, si lo pierde el ciudadano, encima ¿debe asumir las costas del abogado contrario? ¿Acaso no son abogados los que defienden a la Administración en nómina? No es lógico, ni justo. Cierran las puertas a muchos ciudadanos y su derecho a defenderse de las abusivas decisiones de la Administración. Es luchar como bien se dice habitualmente con la expresión “David contra Goliat”. En fin… de nuevo vemos el abuso.

Volviendo a la jurisdicción civil, en algunas ocasiones el juez puede determinar que “existen serias dudas de hecho y de derecho” y por ello no imponer condena en costas. Algunas veces esto ha ocurrido, sobre todo en pleitos contra entidades bancarias.  ¿Acaso los bancos tienen patente de corso?

Pues bien, si el juez de primera instancia reconoce en un pleito que hay serias deudas de “hecho y de derecho”, ello implica que no hay nada que hacer, porque es una apreciación propia y exclusiva del juez y aunque recurras a la Audiencia para obtener la condena en costas perderás el tiempo porque muy probablemente te confirmarán la sentencia de primera instancia.

Y nos preguntaremos, ¿qué significa la expresión “serias dudas de hecho y de derecho”? Pues que el caso presenta diversas opiniones en derecho y es complicado, pero las dudas deben ser importantes, graves y excepcionales, debiendo existir resoluciones contradictorias de los tribunales, y esos son los motivos por los que no se imponen las costas, puesto que el pleito, dada la diversidad de opiniones jurídicas no era sencillo de plantear ni resolver.

En resumen, si iniciamos un pleito todos debemos saber a lo que nos exponemos, así que más vale conocer los riesgos desde el principio para evitarnos después sorpresas desagradables.

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