La celiaquía refractaria y la nutrición de un celíaco

La celiaquía refractaria es la forma más grave de la enfermedad y se da en aquellas personas diagnosticadas como celíacos que no mejoran con una dieta estricta sin gluten. Un hecho que incluso puede dar lugar al desarrollo de otro tipo de enfermedades más o menos graves si el problema sigue persistiendo.

Ciertamente, es un tipo de celiaquía poco común, ya que solo se da en un 2% de los celíacos, generalmente adultos Una cifra muy pequeña y que dificulta la creación de criterios de uniformidad para su diagnóstico y tratamiento. Sin embargo, si se diagnostica debe ser tratada rápidamente y analizar su tipo para llevar a cabo el tratamiento más adecuado.

Síntomas y tipos de celiaquía refractaria

Los síntomas son claros: si el paciente sigue experimentando problemas digestivos o extradigestivos tras al menos 12 meses de una dieta sin gluten, es muy probable que padezca de celiaquía refractaria. Una dieta sin gluten que se puede llevar a cabo a partir de los productos que podemos encontrar en https://naturmeal.es/alimentos-sin-gluten/.

No obstante, hay casos en los que los celíacos no mejoran con una dieta sin gluten y no tiene por qué ser debido a la celiaquía refractaria. En estos casos, podría tratarse de diversas patologías, tales como una insuficiencia pancreática, una yeyunitis ulcerativa, un linfoma intestinal, un sobrecrecimiento bacteriano intestinal o intolerancia a otros alimentos como la lactosa o la fructosa.

Por esta razón, hay que acudir sin duda a un especialista médico para que sea este quien especifique cuál es el verdadero problema del paciente. Aunque, por lo general, el número de afectados por celiaquía refractaria suele ser muy escaso.

En la actualidad, se distinguen dos tipos de celiaquía refractaria:

  • Tipo I: un estado menos grave de la enfermedad
  • Tipo II: el paciente requiere de un mayor control médico y una medicación adecuada, de lo contrario puede sufrir diversas patologías

Para determinar el tipo de celiaquía refractaria que sufre el paciente, se analizan las células del material genético del tejido que se extrae a través de una gastroscopia.

Tratamiento ante la celiaquía refractaria

El mejor tratamiento para los celíacos es una dieta sin gluten de por vida. Un hecho que evitará, entre otras cosas, tener que llegar a la celiaquía refractaria. La dieta sin gluten solo se iniciará una vez que el especialista haya diagnosticado el trastorno, y nunca antes ya que podría dificultar su diagnóstico.

En los casos de celiaquía refractaria, uno de los primeros tratamientos que se llevan a cabo son los corticosteroides, especialmente en aquellos pacientes que tienen la enfermedad en su tipo 1. Los efectos adversos del uso de los corticosteroides a largo plazo se suelen tratar con azatioprina.

Para los pacientes que sufren de celiaquía refractaria de tipo 2, el principal tratamiento tiene lugar con cladribina. También se emplea la inmunoterapia con anti-CD52 o similares y el transplante autólogo de médula.

Junto a esta medicación para los dos tipos de celiaquía refractaria, los pacientes requieren de un adecuado soporte nutricional. No obstante, en la actualidad se siguen estudiando posibles tratamientos para este tipo de enfermedad.

La nutrición en un celíaco

Como venimos diciendo, el único tratamiento eficaz para el celíaco es una dieta sin gluten estricta durante toda la vida. La eliminación total del gluten mejora los síntomas del paciente, alivia los daños ocasionados en el intestino delgado y previene la posibilidad de sufrir más problemas de este tipo con el tiempo.

Cuando una persona con celiaquía consume algún alimento con gluten comienza a experimentar una serie de síntomas. Entre los más comunes estarían la distensión abdominal recurrente, la pérdida de peso, deposiciones abundantes y/o diarrea crónica, vómitos después de las comidas, palidez, apatía, irritabilidad, falta de apetito, cansancio, etc.

Los primeros alimentos que deberá evitar el celíaco serán la mayoría de cereales, granos, pasta y muchos alimentos procesados. También deben eliminarse las harinas, el pan rallado, las pastas, las pizzas, empanadas, tartas, galletas, cerveza, etc. Además de no caer en la tentación de los alimentos dudosos de contar o no con gluten.

La carne, el pescado, las frutas, las verduras, el arroz y las patatas no contienen gluten. Además, en el mercado actual existe una gran variedad de pan, pasta y otros alimentos libres de gluten, por lo que la situación nutricional de los celíacos ha mejorado mucho en los últimos años.

No obstante, el celíaco deberá leer siempre y de forma muy cuidadosa los ingredientes de los alimentos para garantizar que aquello que va a consumir no lleva gluten. En este sentido, lo más recomendable resulta también acudir a un nutricionista profesional o adquirir todos los productos en una tienda especializada, como es el caso de Naturmeal.

Por todo esto, el celíaco debe ser consciente de que su enfermedad es crónica y que para tratarla deberá seguir un estricto cumplimiento de una dieta sin gluten. Y en los casos en los que los síntomas perduraran durante al menos 12 meses después de iniciado el tratamiento, habrá que realizar un diagnóstico más profundo para descartar o no la presencia de celiaquía refractaria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

16 + tres =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.