El uso de apps para ligar crece un 20% durante los días previos a San Valentín

Durante el último año los ataques informáticos a empresas se han disparado un 130%, una cifra desalentadora que ha llevado aparejada la fuga de información de miles de usuarios de todo el mundo. De hecho, fue a mediados del mes pasado cuando el experto en seguridad Troy Hunt descubrió en MEGA la que ha sido tildada como la mayor filtración de datos de la historia -733 millones de correos y 22 millones de contraseñas-. Un tipo de ataque que todavía se vuelve más delicado cuando se trata de determinadas aplicaciones.
Es el caso de Tinder y Ashley Madison -especializada en citas entre infieles-. Un hackeo a esta última dejó expuestos 37 millones de cuentas. Respecto a Tinder, uno de sus fallos de seguridad permitía entrar en la cuenta de cualquier persona con su número de teléfono, y no fue hasta este verano cuando encriptó las fotografías de todos sus usuarios. Una medida necesaria, tal y como señala el comparador de seguros Acierto.com, si tenemos en cuenta las consecuencias -legales y económicas- que estas filtraciones pueden tener para empresas y usuarios. Otro caso flagrante fue en de Grindr, que llegó a compartir datos sobre VIH de sus usuarios. Pero curarse en salud es posible.

Usuario ligón, protégete

Si finalmente decidimos emplear estas apps, lo primero será conocer al detalle los riesgos. Por ejemplo, pueden identificarnos con nuestros nombres y apellidos en los perfiles incluidos en las redes sociales, se nos puede encontrar en el mundo físico mediante la geolocalización e incluso resulta relativamente sencillo que nos roben la cuenta. También suele haber riesgos en el proceso de transmisión de datos.

Podemos protegernos mediante una contraseña segura -de al menos 8 cifras, que combine números y letras y contenga algún símbolo-, evitando los puntos de acceso Wi-Fi públicos, no guardando nuestras claves ni tarjetas en el móvil, usando una VPN y obviando rellenar la información confidencial de identificación -como dónde estudiamos o trabajamos-.
Ante la planificación de una cita física será clave quedar en un sitio concurrido -como una cafetería, bar o restaurante-. También podemos vernos para ir a pasear por un mercadillo, a una exposición, etcétera. Avisar a nuestros conocidos del dónde, cuándo y con quién tampoco estará de más. Antes de acudir puedes revisar si existen evidencias gráficas de cómo es, su número de amigos en otras redes sociales, acordar los términos del encuentro, etcétera.

Un seguro para apps de citas

Por otra parte, existen seguros específicos que permiten a las compañías protegerse ante estos problemas y que cada vez contratan más empresas en nuestro país. “Se trata de productos que pueden cubrir desde el asesoramiento legal y la investigación de la filtración, hasta los gastos de responsabilidad civil, la restauración de los equipos, la recuperación del software, las multas que puedan tener lugar por la Agencia Estatal de Protección de Datos, etcétera”, explica Carlos Brüggemann, cofundador de Acierto.com.
Estas pólizas se encuentran en alza – España es el país con mayor porcentaje de contratación de estos seguros: 1 de cada 3 compañías tiene uno-. “De la misma manera que las tiendas físicas son conscientes de la importancia de contar con un seguro que se haga cargo ante cualquier incidente, son cada vez más los negocios que no dudan en apostar por los ciberseguros”, comenta Brüggemann.
Además de los servicios mencionados, los ciberseguros suelen contar con coberturas como la responsabilidad por pérdida de datos personales o riesgos de privacidad, cobertura contra reclamaciones por violar los derechos de propiedad intelectual, defensa jurídica, protección frente a reclamaciones por malware, cobertura por pérdida de ingresos fruto de un ataque informático o vulneración de seguridad, gastos de reparación y restauración de datos borrados, cobertura de fraudes cibernéticos y asistencia técnica.

¿Funcionan?

Volviendo a las posibles filtraciones de datos y a la ingente cantidad de información que requiere registrarse en algunas plataformas -como Meetic u OkCupid-, cabe cuestionarse si estas apps resultan efectivas. Algo fundamental si queremos saber si merece la pena exponer nuestra privacidad por “amor” y sobre todo si valoramos que el uso de las apps de ligoteo se dispara casi un 20% los días previos a San Valentín.
En concreto, las cifras indican que casi la mitad de los usuarios habituales acaban conociendo a su pareja online y que más del 70% de las citas vuelven a repetirse. Esto último no quiere decir que se acabe formando un vínculo sentimental, eso sí.
La media de días que se tarda en quedar es baja: tres días. Durante los que se intercambian unos 30 mensajes. Para dar con una persona que nos guste hace falta hablar con hasta 16 distintas y, si se acaba quedando, serán necesarias unas cinco citas para dar con nuestra media naranja.
En cualquier caso y si decidimos emplear cualquiera de estas apps, será fundamental tomar precauciones contra la filtración de datos también por nuestra integridad física.

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