La historia de Joël Robuchon, el chef con más estrellas Michelin

Si hay alguien en el mundo que revolucionó el concepto de la alta cocina hasta convertirse en lo que hoy en día conocemos, ese fue sin lugar a dudas el chef francés Joël Robuchon. El cocinero galardonado con más estrellas Michelin en la historia, 32, y que nos dejó en 2018, tuvo un romance con la gastronomía desde muy temprana edad que marcó toda su vida y la de la ‘grande cuisine’ a nivel mundial, llevándola incluso a la pequeña pantalla

Hablar de Joël Robuchon es hacerlo del chef más importante de la historia de la alta cocina, y que marcó a toda una generación de chefs que en la actualidad se sitúan a la vanguardia. Precisamente este mes de marzo muchos de sus pupilos y profesionales que se inspiraron en sus técnicas, se darán cita en Expo Antad una de las ferias gastronómicas más importantes del mundo y que a buen seguro rendirá homenaje al chef fallecido el pasado año 2018.

Desde sus inicios en los años 70 en los que dio sus primeros pasos como aprendiz, su carrera entre fogones fue subiendo peldaños. Con tan solo 29 años tomó las riendas de la cocina del prestigioso hotel Concorde Lafayette parisino, en donde forjó una reputación que sería decisiva en su devenir profesional, ya que en pocos meses consiguió la primera de las 32 estrellas Michelin y en los dos años siguientes vendrían dos estrellas más, un hito inédito en el mundo de la gastronomía.  Esta espectacular progresión y éxito que se alargó nada más y nada menos que diez años en las cocinas del Concorde Lafayette y del hotel Nikko, llevó a Joël Robuchon a dar un paso adelante y abrir en 1981 su primer restaurante, el Jamin. Nuevamente consigue en su estreno una estrella Michelin. En 1994 y después de una colección de reconocimientos y premios, Joël decide abrir un restaurante de alta cocina en Paris que llevaría su propio nombre y que en ese mismo año sería nombrado como Mejor Restaurante del Mundo, sin duda alguna el homenaje perfecto.

Retiro de la cocina para llevarla a la televisión

Con 50 años y como ya había adelantado poco antes, Joël Robuchon anunciaba su retiro de los fogones para unirse a su amigo y director de cine Guy Job con el objetivo de llevar su cocina a la televisión y que fuese accesible para todo el mundo, rompiendo de este modo el mito de que la alta cocina era prohibitiva. Años después y hasta la actualidad, asociaciones como Antad han sabido llevar a cabo una estrategia comercial basada en estas premisas y que abarca multitud de ámbitos.

Su programa de televisión ‘Bon Appetit Bien Sûr’ acercó a todos los hogares del mundo la cocina de Joël, siempre con la ayuda de un chef invitado en donde descubrían a los espectadores recetas fáciles y para todos los bolsillos. Su periplo ante las cámaras continuaría en el año 2011 gracias al programa ‘Planète Gourmande’, continuando la misma tónica que en el anterior. Sus viajes a lo largo y ancho de todo el mundo para descubrir la gastronomía de países y culturas distintas, caló hondo en la privilegiada mente de Joël Robuchon y le sirvió como inspiración para tomar una decisión que supondría su encumbramiento definitivo en el mundo de la alta cocina.

Su mejor herencia, L’ Atelier

En su afán por hacer accesible la alta cocina a todos y después de su periplo en la televisión, Joël Robuchon tomaba la decisión de retornar a las cocinas embarcándose en su proyecto más ambicioso e internacional, la cadena de restaurantes de ‘grande cusine’ L’ Atelier, un espacio abierto en el cuál los fogones están a la vista de los comensales. Reuniendo en su equipo a antiguos compañeros chefs de reputado prestigio, Joël rompió las barreras de la alta cocina francesa creando en 2003 en Paris el primer L’ Atelier y de manera prácticamente simultánea un mismo restaurante en Tokio, todo un guiño a su pasión hacia la cocina asiática y más concretamente la del país del sol naciente.

El éxito de L’ Atelier no se quedó ahí, y en los siguientes años consiguió estar presente con aperturas en ciudades de tanto renombre como Nueva York, Londres, Las Vegas, Hong Kong, Singapur o Taipei. Su secreto, una cocina adaptada a cada país y a sus tradiciones culinarias, selección de productos de primera y por supuesto el talento de un equipo profesional y de gran prestigio. Sin duda alguna el mejor legado que nos ha dejado el mejor chef de la historia, Joël Robuchon.

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