La manifestación de Madrid, un fracaso peligroso.

Ni en el mejor de los sueños podía imaginar un fracaso tan estrepitoso de una concentración convocada o apoyada por todas las derechas nacionales, menos la catalana y la vasca, y sin exceptuar a falangistas y ultras similares.

Según la lógica de los números, si el sentimiento por la unidad de España fuera equivalente al de los que salen a manifestarse por Catalunya en las Diadas, a la de Madrid deberían haber asistido más de cinco millones de personas. Aunque en lugar de los 45.000 que ha informado la Delegación de Gobierno hubieran sido 150.000, el desastre de asistencia hubiera sido total. La compañía de Vox es veneno porque ensucia cualquier maquillaje. En cambio, y tal como siempre ocurre con todo lo que asusta, en secreto sí que proliferan. El de las urnas les favorece y PP y Ciudadanos pueden seguir temblando.

Una pena la cobardía de Sánchez retrocediendo el viernes. Para no perder autoridad ante los catalanes debería haber sido firme con los que insultan y amenazan, aunque hay que reconocer que de esos tiene muchos en su casa. Cada vez me recuerda más a Adolfo Suárez.

Perdedores absolutos, Casado y Rivera. Era digna de ver la cara del de C’s cuando escuchó lo de la “espada clavada por Sánchez” en el comunicado conjunto: Casado la había pronunciado el sábado y parece que él sí que se la clavó a Rivera, seguramente también por la espalda.

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