El Depor no pinta bien a una cuarta parte del final de Liga. Por Germán Rodríguez Conchado

Transcurridas ya las ¾ partes de la competición, es un buen momento para hacer un análisis prospectivo de la situación del Deportivo, pues, por una parte, hay que hacerlo cuando todavía hay tiempo para corregir errores, y por otra parte no es aconsejable hacerlo más adelante para no alterar con pronósticos negativos la tranquilidad que necesita el equipo en el tramo final de la competición.

çLe quedan al Deportivo por disputar 12 partidos, seis de ellos en casa y otros seis fuera. El calendario es bueno. Tomando como referencia la clasificación actual, en casa tiene 3 partidos con equipos situados entre los 11 primeros (Almería, Cádiz y Mallorca) y otros tres con equipos situados entre los 11 últimos (Majadahonda, Extremadura y Córdoba); y fuera tiene 2 partidos con equipos situados entre los 11 primeros (Oviedo y Osasuna)  y 4 con equipos situados entre los 11 últimos (Numancia, Zaragoza, Lugo y Elche). Son 36 puntos que dan para mucho, incluso para conseguir el ascenso directo que era el objetivo inicial.  A la vista de ello la afición debería estar tranquila. Pero lo cierto es que no lo está. La afición percibe que la cosa no va bien, se da cuenta de que no se han hecho bien las cosas, de que, una vez más, le han mentido, la han engañado, y que las posibilidades de ascenso directo se están escapando como arena entre los dedos. Así llevamos los cinco años de la presidencia del señor Fernández y poco a poco se va acabando el crédito, a pesar del sumiso e incondicional apoyo que obtiene de la práctica totalidad de los medios de comunicación.

Estamos desde hace un tiempo peligrosamente largo en la situación que refleja la famosa frase atribuida a Churchill: “se puede engañar a algunos todo el tiempo; se puede engañar a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos, todo el tiempo”. Nos llevan mintiendo y engañando cinco años y todavía hay medios de comunicación tanto hablados como escritos que siguen haciendo denodados esfuerzos para liberar el presidente de toda responsabilidad. Pero entones ¿Quién es el responsable de todo esto? ¿El entrenador? Pero ¿Quién ha fichado al entrenador? ¿El Secretario Técnico? Pero ¿Quién ha fichado al Secretario Técnico? ¿Los jugadores? Pero ¿Quién ha fichado a los jugadores? Realmente no hay escapatoria: el responsable de todo esto es el Presidente. Ya lo fue cuando después del ascenso en la temporada 2013/2014 que fue obra de Lendoiro que le dejó un equipo (y un entrenador, Fernando Vázquez) para ascender (recuerden que Fernández  no hizo ningún fichaje), quedo en el puesto 16 de primera en tres años seguidos, hasta que a la cuarta vez, descendió  Era un descenso “cantado”, se veía venir, y los periodistas domesticados hicieron notables esfuerzos en derivar responsabilidades: que si la famosa mochila, que si la mala suerte, que si la gestión económica, etc,

Y ahora en la situación en que estamos, están volviendo a repetir peligrosamente los mismos comportamientos, las mismas conductas. Ya se empieza a reconocer que la gestión deportiva es mala, pero se justifican con que la gestión económica del presidente Fernández es buena. Pero ¿Qué gestión económica? La gestión económica del Deportivo se basa simplemente en dos apoyos, de un lado,  la aplicación del Plan de Viabilidad Concursal elaborado por Lendoiro y aprobado en su día en la Junta de Acreedores, y, por otro lado,  la participación en los derechos económicos de la Liga. ¿Que añadió a esto el presidente Fernández? Absolutamente nada, salvo anticipar pagos a Hacienda de manera totalmente inexplicable, en lugar de destinar ese exceso o superavit a hacer una plantilla competitiva, que es su primera obligación con los aficionados.

La prensa domesticada sigue defendiendo a toda costa que el Presidente es muy bueno y que no tiene la culpa de nada. Y la afición hasta ahora parecía estar convencida de eso, pero ya no. Ya empieza  a pensar que si el presidente es tan bueno como dice la prensa domesticada ¿Por qué equipos como Osasuna, Albacete o Granada con la mitad  (e incluso la cuarta parte) del presupuesto del Deportivo tienen en estos momentos (después de ¾ partes de la competición) más posibilidades de ascenso que el Deportivo? ¿Por qué se ha reservado  (según se dijo) una parte de la ayuda al descenso de la Liga por si no se asciende este año poder ascender el próximo? Esto es una auténtica barbaridad porque la más elemental sensatez obligaba a invertir en plantilla la totalidad del presupuesto de ayuda al descenso disponible que era similar al del Málaga y al de Las Palmas y forzar al máximo las posibilidades de ascender este año, porque el año próximo, el Deportivo tendrá la mitad (o menos) de presupuesto de ayuda al descenso que los tres equipos que hayan descendido de Primera División.

El presidente Fernández sigue metiendo la pata año tras año y año tras año la prensa domesticada sigue engañando y mintiendo a la afición para mantener en el cargo a un presidente incompetente e inepto por motivos “sobrecogedores” (coger sobres) que no solo ha demostrado hasta el aburrimiento que no sabe de fútbol (que desde luego no sabe) sino que, lo que es peor, ahora está demostrando que es incapaz de aprender. Y esa incapacidad la van a pagar los aficionados si  lo siguen manteniendo ahí. ¿Será tan difícil de entender una cosa tan sencilla como esta? Son muchos los aficionados que han abandonado ya las gradas de Riazor. Según los últimos datos, la afluencia media al campo ha bajado de los 20.000 aficionados de la temporada anterior a los 13.000 que hay ahora, y ello a pesar de dos factores, de un lado la gente  de fuera de La Coruña, porque los residentes en La Coruña (más difíciles de engañar) han descendido alarmantemente, y de otro lado, la cantidad ingente de entradas (se estiman en unas 3.000) que se regalan  para cada partido en las diversas promociones (destino Riazor, escuelas blanquiazules, ayuntamientos, etc.) para evitar el desolador espectáculo de unas gradas semivacías, lo que convierte a los que pagan el abono en los “tontos útiles” porque son los que sostienen este tinglado del que son sus principales beneficiarios el presidente Fernández y los periodistas domesticados que, por cierto, tampoco pagan.

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