Firmar un contrato… ¿cómo interpretarlo después?

María Isabel Blasco Robert

Abogada en A Coruña

(maiblar@icacor.es)

De forma habitual y continua estamos firmando contratos, con financieras, bancos, empresas, etc… También entre particulares, etc…

Si todo va bien y no hay problemas, todo va estupendamente. Pero y si posteriormente comienza a surgir un conflicto ¿Qué podemos hacer? Evidentemente acudir a un abogado que nos pueda indicar y ayudar con este problema y nos pueda explicar cómo podemos interpretar lo que hemos firmado y solucionar nuestro problema.

¿Y cómo lo vamos a interpretar? Para ello acudiremos a nuestro Código Civil que regula cómo debemos interpretar los contratos.

La primera pregunta que debemos hacernos es ¿qué es lo que realmente se estaba acordando en este contrato? ¿Cual es la literalidad de lo que se quería pactar entre las partes? Pues sí, exactamente es eso. Pero una vez cerrado el acuerdo, deberemos tener en cuenta qué es lo que han hecho las partes, es decir, su comportamiento para saber si lo que plasmaron en el contrato se corresponde con sus actos anteriores, coetáneos y posteriores.

Los problemas surgen cuando las cláusulas que contienen los contratos no son claras, porque su redacción es oscura y no se entiende. ¿Qué hacer entonces?

Si las cláusulas son ambiguas deberemos tener en cuenta los usos y costumbres del lugar para ver qué es lo habitual e interpretarla correctamente. 

Si las cláusulas generan dudas, habrá que interpretarlas conjuntamente con el resto, viendo la totalidad del contrato buscando un sentido.

Si las cláusulas son oscuras, es decir que no nos aclaran nada, habrá que diferenciar si nos encontramos ante contratos en los que no medien cuestiones económicas y los que sí. Dependiendo del tipo de contrato se resolverá de una forma o de otra.

El mayor problema se producirá cuando no haya a forma de clarificar qué es lo que verdaderamente querían pactar las partes, empujándonos esta situación a optar por la nulidad del contrato y dejarlo sin vigencia.

De todo esto podemos sacar una conclusión, ¡cuidado con lo que se firma! Es un buen consejo.

 

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