RC Deportivo: El día del padre

@Otravezorsay 

Todos tenemos un padre. El mío es uno más, pero para mí es especial. Él es el culpable de mi adicción por el Deportivo de A Coruña. Él es el culpable de que los colores blanco y azul sean algo más que los del mar. Él es el culpable de que todos mis fines de semana giren alrededor de un balón y un único escudo con cinturón de caballero, corona real, pendón morado y bandera de Galicia.

Con él, todo nuestro fatalismo histórico dejaba y deja de existir. Toda victoria era y es posible con él. Con él, está y estaba permitido soñar con subir a Primera. Con él, era y es posible ganar a los grandes. Con él era posible que el Deportivo emulase al Liceo y ganásemos la Liga. Con él era posible asaltar el Bernabéu, celebrarlo en Txistu, y conquistar Old Trafford, Highbury, Olímpico de Munich, o el Parque de los Príncipes. Con él era posible marcarle un gol a Alba, y cambiar nuestro destino. Con él, era posible saludar a Arsenio en el Insua, tomar algo con José Luis en el Canizo, alternar con Veloso, Lamelo, Amancio, Jaime Blanco o García de Loza.

Con él existía la posibilidad de llorar cuando un ciento de bárbaros silbaban a José Luis en una presentación del equipo. También era posible disfrutar con jugadores que nunca llegaron como Grela, Juan Luis, Enri, casi Castreje, Andrés y otros…

Con él viví ganar la Copa de A Coruña a la Unión Deportiva Paiosaco de Vituco, Moncho, Pepe, Zarra, Leis, Suso, Charo, etc… y ahora verlo en Tercera!!

Con él fue posible vivir y disfrutar de Copas cuando aún no podía beber. Con él pude enamorarme para siempre del hockey. Con él supe que el Club del Mar era nombre de hockey y no sólo de pesca. Que el Dominicos no era solo un colegio, y que un grupo de amiguetes de colegio podían conquistar el cielo a base de determinación y triunfos. Con él pude descubrir un baloncesto emocionante con Galilea y Julio Jiménez. Con él supe que Chaston no era solo el nombre de una discoteca y que la música de Julio, Denis, Vituco, Rutschi  y Olaiz era celestial.

Con él vi cosas que nunca creeríais. Atacar naves en llamas más allá del Bernabéu. He visto a Djalminha brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Seaman. Todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. (No) es hora de morir.

Me quedan cosas por ver. Y él las verá. Me queda ver al Deportivo de nuevo en Primera. Al Liceo de nuevo alzar una Copa. A la Compañía de María en la OK Plata. Al Dominicos resurgir. Al baloncesto naranja invadir la ciudad. Y al jugador favorito de quien más me importa, Hélder Nunes, vestir de verdiblanco.

Todo es posible en el día de mi padre. Todo es posible en el día de un padre. Ojalá todos fueran/fuéramos como él, y transmitiésemos tanto como él me ha transmitido a mí. Voy por buen camino. Hoy lo he sabido.

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