Dantesca sustracción de un menor. Por María Isabel Blasco Robert

María Isabel Blasco Robert

Abogada en A Coruña (maiblar@icacor.es)

Era presidenta de una asociación denominada “Infancia Libre” y asesora de Podemos. Se divorció y en la sentencia se concedió la guarda y custodia del menor de 9 años a favor de su padre. La madre, lejos de cumplir la sentencia huyó con el menor y lo escondió durante dos años en una finca en una zona lo más oculta posible para evitar que lo encontraran. Lo mantuvo secuestrado, alejado de todo contacto humano que no fuera con ella y su nueva pareja, tan solo con la finalidad de evitar que el niño se relacionase con su padre.

De hecho, el menor se encontraba sin escolarizar, no recibió asistencia sanitaria, no salía nunca de la vivienda, tan solo de noche a dar un paseo acompañado de la nueva pareja de la mujer, continuamente leía pasajes de la Biblia y le hicieron creer que su padre no le quería y era el diablo. Todo ello fue descubierto por la Guardia Civil tras ser liberado y prestar un testimonio desgarrador. Este menor convivía con una hermana hija de su madre y su nueva pareja que cuando la encontraron no sabía articular palabra y simplemente olisqueó a los Agentes de la Guardia Civil.

Tras este desgarrador testimonio que parece sacado de una película de terror, yo me pregunto, ¿de verdad se puede llegar a ese extremo? ¿Traumatizar de esta manera a un menor tan solo para que no viva con su padre? Parece increíble, pero por desgracia no es la primera noticia que se escucha en este sentido, hemos oído otras noticias que son espantosas y que nos dejan helados y que no voy a relatar para no extenderme más.

¿Cómo alguien que defiende y representa una asociación que llama “Infancia Libre” puede actuar de esta forma? Y lo peor de todo, ¿cómo pudo comparecer en el Congreso de los Diputados en marzo de 2017 en la Comisión de Derechos de la Infancia y la Adolescencia?

Por suerte el calvario que sufrió este menor finalizó con la gran labor realizada por la Guardia Civil quienes realizaron un seguimiento a la pareja de la madre, utilizaron drones para vigilar la finca de 6.000 m2 en la que residía la madre con su pareja comprobando que salían a horas nocturnas a dar un paseo y descubriendo en la compra de la pareja que había productos para menores.

Los hechos relatados han dado lugar a que la madre esté siendo investigada por un delito de sustracción de menores. Este delito está previsto y penado en nuestro Código Penal, concretamente en el artículo 225.bis que castiga a quienes de manera flagrante atentan contra el bienestar personal, físico, moral y psíquico del menor, imponiendo penas de prisión de dos a cuatro años y privación de la patria potestad por tiempo de cuatro a diez años. La causa seguirá su curso y veremos el final que tendrá, esperando que sea juzgada con el máximo rigor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cuatro × 1 =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.