Hecha la Ley, hecha la trampa. Por María Isabel Blasco Rober

Abogada en A Coruña. (maiblar@icacor.es)

Los jueces madrileños están en jaque, casi en jaque mate, diría yo. Se les presenta cada día un grave problema cada vez que celebran un juicio y se encuentran con un hombre que a pesar de tener completa apariencia física de hombre, incluso bigote y barba, y sin ser Fredie Mercury, éste manifiesta en el procedimiento judicial “que se siente mujer”. Y todos diréis… hombre, solo con eso, no vale. Pues… ¡sorpresa! Sí, vale. Y ¿por qué?

Pues gracias a la estupenda redacción de la Ley 3/2016, de 22 de julio, de Protección Integral contra la LGTBifobia y la Discriminación por Razón de Orientación e Identidad Sexual en la Comunidad de Madrid. Bien, ¿sabéis lo que significa o lo que implica? Pues a continuación os lo explico.

La finalidad de esta Ley que se aplica en la Comunidad de Madrid trata de evitar la discriminación por razón de orientación o diversidad sexual o por identidad o expresión de género, reales o percibidas, procurando evitar en todo momento sufrir presiones, desprecio o discriminaciones por ello. Se trata de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales, queer, pansexuales, asexuales, en fin… espero no dejarme ningún término más.

Lo mejor de todo ello, es que gracias a la redacción de la Ley ese sentimiento de sentirse mujer no es necesario demostrarlo ni probarlo de ninguna manera, sino que simplemente con manifestarlo ya debe ser aplicado y aceptado por los jueces. ¿Qué implicaciones tiene esto para los hombres? Pues si vives en Madrid, son todo ventajas. ¿Por qué? Me divorcio y mi mujer me quiere arruinar económicamente, no podrá, desde que yo le diga al juez que “me siento mujer” todo hace que cambie la situación y el juez se ve juzgando a dos mujeres.  ¡Importante problema para el juez! Claro que también puede alegar otras figuras, no olvidemos el transgénero, bisexual, o incluso el género fluido, cuando no se identifica con una sola identidad de género, sino que circula entre varias, es decir, que se encuentra a medio camino entre masculino y femenino o es neutro, sin embargo puede comprender otros géneros, e incluso puede que se identifique con más de un género a la vez.

El único sentimiento que me provoca esto es la risa, ¿a dónde estamos llegando? Y lo peor de todo ¿cómo va a terminar todo esto?

Hasta ahora, os he contado la parte simpática y divertida del asunto, pero por desgracia esto no es así, pues hay hombres que lo pueden utilizar y de hecho lo están haciendo con graves consecuencias para las mujeres. En el Reino Unido un preso condenado por violación declaró “sentirse mujer”, provocando con ello, su traslado a una cárcel de mujeres y aprovechando la coyuntura para agredir sexualmente a cuatro de sus compañeras de celda. Con esto os quiero decir que no es ninguna broma, finalmente no tiene gracia y que aunque parezca una historia inicialmente divertida, no lo es. Esto demuestra una vez más, que con estos políticos que tenemos hoy en día, ¿hacia dónde nos llevan? Como se titula la película protagonizada por Tom Hanks “Camino a la perdición”, en la que al final el protagonista muere.

¿Qué opinión os merece esto? Hay alguno por ahí que diría “pa’ habernos matao”.

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