Las tropas rebeldes continúan con su ofensiva militar en Trípoli y recrudecen la situación en Libia

El mariscal Jalifa Hafter ha lanzado este lunes una nueva ofensiva para tomar los aeropuertos de Trípoli. Los combates dejan ya un saldo de 32 muertos y 50 heridos, a lo que se suma el desplazamiento de más de 2.000 personas

La ofensiva militar iniciada por el mariscal Jalifa Hafter sobre Trípoli continúa recrudeciendo la situación en Libia, donde ya hay 32 muertos y 50 heridos desde la pasada semana. Lejos de aceptar el alto el fuego exigido por las Naciones Unidas, las fuerzas de Hafter han bombardeado este lunes el antiguo aeropuerto internacional y la base de Maitiga, el único aeródromo en funcionamiento en Trípoli, que ha tenido que interrumpir su tráfico aéreo.

Todos los vuelos han sido desviados al aeropuerto de la ciudad-estado de Misrata, situada a 200 kilómetros al este de la capital, que ha enviado tropas en auxilio del Gobierno impuesto por la ONU en Trípoli, según han revelado a Efe Fuentes de Seguridad.

El bombardeo, que ha causado un número indeterminado de víctimas, se ha combinado con una ofensiva terrestre en las localidades de Wadi Rabie y Kasr Ben Ghachir, próximas al aeropuerto internacional, en desuso desde hace cinco años.

El enviado de las Naciones Unidas en Libia, Ghassan Salame, ha calificado este lunes el ataque aéreo sobre el aeropuerto -cuya autoría ha sido reconocida por las fuerzas del este- como una “grave violación del derecho humanitario”. “Este ataque forma parte de la escalada de violencia que afecta al terreno que rodea Trípoli y el occidente de Libia”, ha subrayado.

2.200 personas han huido de la región

A medida que continúan los combates entre las fuerzas lideradas por Hafter y las milicias leales al Gobierno de Unidad Nacional se recrudece la situación en Trípoli, donde también se está viviendo en la última semana un desplazamiento masivo de población. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha asegurado este lunes que los combates han provocado la huida de 2.200 personas de la región.

La situación en el oeste de Libia es “impredecible”, según apunta esta misma fuente, que asegura que se podría llegar a registrar un “desplazamiento de población significativo” por la acumulación de fuerzas militares y los combates en la zona de Trípoli.

Los desplazados han huido hacia el sureste de la ciudad, a zonas como Bani Waleed, Tajura y Tarhuna, de acuerdo con un comunicado de la agencia humanitaria, en el que se señala también que “muchos civiles en zonas en conflicto no pueden salir de ellas ni acceder a servicios de emergencia”.

El organismo indica además que en las zonas con mayores enfrentamientos se encuentran dos centros de detención de migrantes y refugiados (Qasr Ben Gashir y Ain Zara) en los que hay 1.300 personas que corren grave peligro.

En este ambiente de creciente violencia, la misión de la ONU en Libia, UNSMIL, sopesa la posibilidad de posponer la Conferencia Nacional que tenía previsto celebrar la próxima semana, ha informado a Efe una fuente diplomática. Según la misma, la misión de la ONU ya ha completado la retirada a Túnez de todo el personal desplazado en Libia, excepto un pequeño grupo de seguridad.

Avance de la ofensiva

La semana pasada, los milicianos del Ejército Nacional libio, que lidera el general Jalifa Hafter y que se opone al Gobierno de Unidad Nacional reconocido por la ONU, comenzaron una ofensiva sobre la capital libia, avanzando desde el este del país.

La Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia pidió el pasado domingo un alto el fuego el abril para poder evacuar a civiles y heridos, pero éste no fue respetado.

Tras días de combates, el Gobierno de Unidad Nacional, que lidera el primer ministro, Fayez Serraj, anunció también el domingo el inicio de una operación militar, bautizada como ‘Volcán de ira’ y dirigida contra los milicianos comandados por el general Haftar. Los combates en torno a la capital libia han dejado un saldo de 32 muertos y 50 heridos, según el balance del Gobierno de Unidad Nacional.

Este domingo, Serraj se reunió con el jefe de Estado Mayor de la Defensa, el general Mohamed al Sharif, y con la embajadora de Francia en el país, Béatrice du Hellen, a quien trasladó que el Gobierno galo había alentado a Haftar para impulsar lo que definió como una “invasión de Trípoli”, con el objetivo de apropiarse de los recursos energéticos bajo control de su Ejecutivo.

La alta representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Federica Mogherini, ha pedido este lunes que se respete la tregua humanitaria en Trípoli para poder evacuar a civiles y heridos, ante la ofensiva militar iniciada por el mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte de Libia.

“El mensaje que tenemos que enviar unidos es la total implementación de la tregua humanitaria, permitir que los civiles y los heridos sean evacuados de la ciudad y evitar toda nueva acción o escalada militar y volver a las negociaciones y la vía política”, ha indicado Mogherini a su llegada a un Consejo de ministros de Exteriores de la UE.

Hafter, el hombre fuerte de Libia

Libia es un Estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los diferentes grupos rebeldes contra la dictadura de Muamar al Gadafi.

Desde 2014, hay en el país dos focos de poder enfrentados: un gobierno sostenido por la ONU en Trípoli, que apenas controla la capital y algunas zonas del oeste, y otro establecido en la ciudad oriental de Tobruk tutelado por el mariscal Hafter, que domina cerca del 70 % del territorio.

La ofensiva de Hafter se inició cuando se encontraba en Trípoli el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en un aparente desafío a la comunidad internacional por parte del mariscal, exmiembro de la cúpula militar que en 1969 aupó al poder a Gadafi

Hafter, que participó en el golpe de Estado que en 1969 derribó la monarquía de Idris I en Libia y fue uno de los hombres fuertes de la dictadura de Muamar Al Gadafi. pertenece a esa larga estirpe de militares árabes curtidos en la conspiración política y ha logrado convertirse en el hombre más poderoso del país.

En julio de 2018 recibió el respaldo político que ansiaba: en contra de la opinión de Italia y de la Unión Europea, que apoyaban al gobierno en Trípoli, el presidente de Francia, Enmanuel Macrón le invitó a París y le dio así estatus de actor necesario.

En febrero de este año, y tras una ofensiva rápida y directa, logró extender su poder a las principales ciudades del sur de Libia, claves en el contrabando de personas, armas y combustible, motor económico del oeste del país.

Asumió el control de los yacimientos petroleros de Al Sharara y Al Fil, esenciales para la supervivencia energética y económica de Trípoli, la ciudad que soñó dominar cuando hace medio siglo comenzó a conspirar contra la dinastía Al Senussi.

Fuente: RTVE.es

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