Sánchez asume el encargo del rey de presentarse a la investidura y avisa: “No hay otra alternativa al PSOE”

El rey ha propuesto al líder del PSOE como candidato a la investidura tras la ronda de consultas: “Asumo el encargo con honor”. Sánchez tiene ante sí un complejo puzle para conseguir los apoyos necesarios en una previsible segunda votación

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, ha anunciado la decisión del rey de que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, se someta a un debate de investidura como candidato a presidir el Gobierno, para un pleno cuya fecha debe aún consensuarse. El actual presidente del Gobierno en funciones asume la tarea sin haber iniciado ninguna negociación para sumar el respaldo que precisa, como le han reprochado casi todos los representantes de los partidos que se han entrevistado con Don Felipe en las últimas 48 horas, y sin dar pistas de cómo piensa hacerlo.

Lo hará a partir de la próxima semana, anunció en una breve comparecencia desde el Palacio de la Moncloa. Se reunirá con los líderes de PP, Ciudadanos y Unidas Podemos, a los que ha pedido “altura de miras” y “enormes dosis de responsabilidad” y ha ofrecido su “voluntad de construir grandes consensos”, aunque tiene claro que “los españoles quieren que gobierne el PSOE”. “No hay otra alternativa posible: o gobierna el Partido Socialista o gobierna el Partido Socialista”, ha sentenciado en una breve rueda de prensa convocada a última hora de la tarde.

Llega así para Pedro Sánchez su segundo debate de investidura, aunque en unas condiciones bien diferentes a las de 2016, cuando dio el paso porque Mariano Rajoy se negó a hacerlo y sin apoyos suficientes, tan solo el de un Ciudadanos que ahora está en los antípodas de repetir el conocido como “pacto del abrazo”.

Sánchez pasó a la historia entonces como el primer candidato a la Presidencia que no superó la investidura y el país quedó abocado a la repetición de elecciones. “Asumo el encargo del rey con honor, porque es un honor poder liderar España, y con responsabilidad, con una enorme gratitud a la confianza expresada por el pueblo español”, ha dicho en esta ocasión.

A partir de ahora, el líder del PSOE, que mantiene por delante su aspiración de gobernar en solitario, asume la tarea de encajar un complejo puzle que acreciente los 123 votos a favor de su investidura con los que cuenta en la actualidad, los de su partido, que es además la base parlamentaria menor desde la que un partido ha pretendido alcanzar el Gobierno.

La mayor parte del impulso necesario lo tiene en Unidas Podemos y sus 42 escaños, pero el grupo que encabeza Pablo Iglesias solo los ofrece a cambio de un programa concreto y un gobierno en coalición, con puestos en el Consejo de Ministros en proporción a su peso político, sin poner nombres y apellidos a esas carteras, pero sin conformarse tampoco con responsabilidades menores en forma de Secretarías de Estado o análogos, como sí han dejado caer otros miembros de la confluencia, caso de Jaume Asens (En Comú Podem) y Alberto Garzón (IU).

Iglesias, además, no ha ocultado su malestar por la falta de negociacionesel silencio de Pedro Sánchez desde hace dos semanas y su inclinación a buscar la complicidad de Ciudadanos. Ha reclamado al socialista que “a la investidura se llega con los deberes hechos”, le ha urgido a “trabajar mucho” los acuerdos y ha plantado ante una mesa de negociación aún por abrir sus propuestas programáticas.

Investidura en segunda votación

Las cuentas de la investidura quedan abocadas hoy por hoy a resolverse en una segunda votación, en la que ya no será necesaria la mayoría absoluta, sino tan solo cosechar más votos a favor que en contra. A ello han podido contribuir en estas 48 horas de ronda de consultas tres pequeños pasos que han abierto algunas vías en un camino aún incierto:

Uno, la apertura de Unión del Pueblo Navarro a una posible abstención de sus dos diputados a cambio de que el PSOE no se empeñe en reeditar un alianza cuatripartita en Navarra que deje fuera del gobierno a Navarra Suma, la entente que formaron UPN, PP y Ciudadanos y que es la lista más votada en la Comunidad Foral, pero que precisa de la abstención del PSN para hacerse con el Ejecutivo autonómico. Un “cambio de cromos” que disgusta al líder de Cs, Albert Rivera, pero que tanto él como Pablo Casado asumen. En el caso del primero, incluso lo considera una “cuestión de Estado” para que Navarra no se convierta en “un anexo” del País Vasco.

El segundo paso lo dio el miércoles la Mesa del Congreso cuando acordó mantener la mayoría absoluta en 176 diputados tras la suspensión de los cuatro diputados independentistas que se encuentran en prisión provisional por el juicio del ‘procés’, tres de JxCats y uno de ERC -Oriol Junqueras, que será reemplazado-.

Podría ser un escollo de no ser por el tercer paso, la decisión de JxCat de no sustituir a sus tres diputados suspendidos -Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull-, lo que en la práctica baja el listón de la investidura porque, aunque los independentistas catalanes voten en contra de la investidura, Sánchez tendrá que reunir un máximo de 173 votos para ser investido presidente, si para entonces tiene comprometidos los de Unidas Podemos, PNV, Compromís y ERC.

Pendientes de los pactos autonómicos y municipales

En cualquier caso, hay varias alternativas para Sánchez, cuya resolución parece quedar a la espera de cómo se resuelvan algunas de las tramas secundarias abiertas tras las elecciones autonómicas y municipales, si no se produce algún otro giro de guion.

Así, los pactos municipales de los que salga la composición de los ayuntamientos el próximo 15 de junio y el desenlace en las negociaciones en comunidades como Navarra, Canarias, Castilla y León, la Comunidad de Madrid o Aragón, podrían condicionar la actitud y exigencias de partidos como PNV o Unidas Podemos, en el doble sentido de endurecerlas o suavizarlas.

Navarra puede ser la clave de bóveda de la gobernabilidad, en un sentido u otro. La dirección del PSOE se desmarcó del intento de la líder de los socialistas navarros, María Chivite, de buscar un gobierno progresista con Geroa Bai -la marca del PNV en la comunidad foral-. Este mismo jueves, la presidenta navarra, Uxúe Barkos, advertía de que si el PSN facilita un gobierno de Navarra Suma podría suponer “un portazo” del PNV a la investidura y los socialistas, que continúan sus reuniones con otros partidos, afirman que no apoyarán un gobierno de Javier Esparza, que tiene “matrícula de honor en alta traición”. Sánchez dio desde Moncloa su propia versión, afirmando que hay comunión entre PSN y Ferraz: “Lo tenemos claro: con Bildu no se pacta nada”.

Ante este escenario, PP y Ciudadanos -pendientes de sus propios pactos- coinciden en exigir a Pedro Sánchez que no se demore y forme gobierno cuanto antes, ubicándose al mismo tiempo Casado y Rivera al frente de la oposición.

“Que el tacticismo dé paso a la responsabilidad”, ha exigido el presidente ‘popular’, al igual que el líder del partido naranja, que insta a Sánchez a “mover ficha”. “Tiene mayoría para gobernar, solo tiene que armarla”, ha dicho aludiendo a los “socios” de la moción de censura, Podemos y los independentistas, con los que anima a Sánchez a formar gobierno.

Fuente: José Á. Carpio (RTVE.es)

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