Reflexiones de Manuel Tato. La soledad del calcetín

Un atardecer, un calcetín lloraba desconsoladamente, su compañero le pregunto porque lloras. Estoy solo y abandonado, respondió.

El 99% de los calcetines están solos o perdidos y no lloran, tampoco debes de hacerlo tú, adelgazas, duermes poco, piensas mucho, pero te acostumbras.

Un calcetín no tiene sentimientos, pero queda apartado, en el olvido, despreciado, y a veces en la basura. Lo cambian por unos de colores, más bonitos, nuevos, sin oportunidad de poder volver a encontrar a su pareja. Nada es para siempre y así debemos acostumbrarnos. Otros vendrán que te cuiden, se preocupen y si hace falta te zurzan, todo se basa en el interés y la importancia que tengas para la protección de los diez dedos de los pies.

La mayoría de las veces da lo mismo lo bien que hubieses protegido los pies, eres solo calcetín al capricho de quien elige cada mañana el par. Da igual el cuidado que proporcionaste a los pies o sufrido, eso nunca lo valorarán y si así fuese,  te cuidarán y se darían cuenta lo importante que eras.. Aparecerá alguien que quiera compartirlo en sus zapatos, haciendo llano el sendero caminando por rutas y empedrados.

Llueva, nieve, haga frío o calor, no esperarán inviernos, primaveras, veranos, otoños o Navidades, te buscarán y compartirás un mismo andar, emociones compartidas en los dos zapatos.

Ser un calcetín no es fácil, pero créeme, por mucho que te empeñes habrá más zapatos y zapatillas que seguramente estarán esperando, no de tanta calidad, pues eso solo se valora cuando falta. Aparecen otros calcetines en la tienda, en los regalos, online, es decir, se van al cajón donde aguardan para ser protectores del calzado.

Cuando vayas a caminar, procura siempre elegir el zapato adecuado, podrán ser bonitos por fuera e incómodos porque el calcetín se ha cansado de estas siempre pisoteado. Un buen zapato  merece un buen calcetín, después están los baratillos, que duran lo que dura un suspiro y nunca será buen compañero.

Como dijo el Principito, “Si el Amor se acaba no era amor, si los amigos se van, no eran amigos, el buen calcetín está hecho para un buen zapato, por muchas chinas que pises”.

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