Detenido recorrido por Bakú (Azerbaiyán), y vuelo directo a Teherán, capital de Irán

Por Roberto L. Moskowich

 Bakú (Azerbaiyán), 14 de octubre del 2019.  Hoy me levanté a una hora más “normal”, a las 7 de la mañana. Hacía un día precioso, con sol a tope, 19 grados de temperatura en ascenso, 60 por ciento de humedad, y sin viento. Una auténtica delicia, para seguir pateando la ciudad.
Antes de iniciar el relato de mis andanzas de hoy, contesto a mi amable seguidora Daría García Castro, quien dudaba de que la Fortaleza Mandakán, de 1187, fuese construida por el hijo del Shah, afirmando que éste no vivía en ese siglo…. Mi guía consultó los libros de historia, y confirmó que mi información era correcta, ya que el Shah Ajsitán I gobernó de 1160 a 1197…. ¡Al César, lo que es del César!.
Les hablé de Ángel Taboada, de Monterrey (Méjico), y antes de dejar Azerbaiyán quiero comentarles algo sobre este afable mejicano descendiente de gallegos de Taboada (Lugo-España), de profesión Asesor de Empresas y Consejero de Emprendimiento.
En compañía de su simpática esposa Hilda, hace unos años visitó la tierra de sus ancestros, y fueron recibidos por el Alcalde de Taboada, quien hacerles un obsequio les explicó con detalle todo lo referente a sus antepasados y al pueblo que los vio nacer, y les habló del viejo Conde de Taboada, que esos días estaba residiendo en su mansión de La Coruña, ciudad a la que encaminaron sus pasos. A pesar de sus limitaciones físicas, el Conde, que estaba muy lúcido, los recibió y atendió personalmente. Les invitó a probar sus vinos, les mostró su excelente residencia coruñesa, les enseñó su árbol genealógico y la excelente y secular biblioteca…. y terminaron cenando en su mansión. Según me comentó Ángel, como el Conde no tenía hijos el título pasó a un sobrino que, al parecer, reside en Holanda. Seguro que de eso sabrán algo más mis buenos amigos Javier Ozores, Conde de Priegue, y Mary Carmen, Marquesa de Pardo Bazán. ¡Ah!, y también hablamos de los Taboada de Mellid, entre ellos mi fallecido amigo Rafael que fue Abad de la Colegiata de Santa María, en La Coruña y capellán del Real Club Deportivo, que por cierto se está asomando peligrosamente a la sima de la Segunda B. ¡Quién te ha visto, y quién te ve!.
Y como lo prometido es deuda, y a mi me gusta cumplir y pagar, también antes de dejar estas acogedoras tierras y con especial dedicatoria a mis amigos gastrónomos (Fede G. Poncet, Javier Ozores, Carlos Bigotes, Suso Pedreira, Pati Blanco, Pablo Gallego, Pilar García , Bautista Barral, Pablo Portabales, Suso Boquete, Sole Quintáns, José Aller, Pepe Solla, José Montes, etc.) les cuento la composición del sabroso menú de la comida de anteayer en el céntrico y estupendo restaurante “Numli”: kebab de Turquía, con cordero, conejo, cabra y vaca; cuscús con salsa picante; yogur de remolacha; hummus; ensaladilla de pastores, a base de pepino, tomate y perejil, con un brebaje algo picante; ensalada de lechuga, tomate y cebolla blanca picante; pan lavash, y otro lleno de aire que parecía una vejiga hinchada; postre: naranjas, manzanas, kiwis, y tres especies de compotas, caramelizadas y muy dulces; y té negro. Todo muy sabroso, y muy bien servido por dos camareros de los nueve que había en el local. Tal cual, se lo cuento.
Hoy, en el desayuno, gocé de la compañía del matrimonio argentino integrado por Héctor y Lilia, que también hoy dejarán Azerbaiyán, para volar a Barcelona (España) donde reside una de sus tres hijas, que les ha dado 4 nietos. En total tienen nada menos que 12 nietos…. En Barcelona estarán unos diez días, en el piso que compraron recientemente, y que aún están terminando de amueblar. Luego, regresarán a Buenos Aires, que es donde viven. ¡Buen viaje, amigos!.
Y hablando de Buenos Aires, les diré que durante una de las múltiples visitas nos encontramos con Rosalinda, la simpática y extrovertida abuelita porteña que nos acompañó en el largo periplo por Georgia. ¡No vea la alegría que se llevó al vernos!. Lógico y natural, máxime si les sigo que a sus casi ochenta años viaja sola….
De ayer me quedó pendiente la visita al imponente Centro Cultural Heydar Aliyev, que tiene ciertas reminiscencias arquitectónicas del Palacio de la Ópera de Sydney (Australia), que atendiendo la recomendación de nuestro diligente y eficaz guía, Mizamí, visité detenidamente en compañía de mis excelentes colegas de viaje Héctor y Lilia.
Frente al Centro Cultural, se encuentra otro gran edificio que alberga el Conference Hall. Por cierto, para acceder al Centro Cultural hay que pagar 15 manats (casi 8 euros) y pasar por un escáner y un riguroso control, como el de los aeropuertos.
El Centro cuenta con un gran auditorio, mercado, Museo, salas de exposiciones y de exhibiciones, cafetería, etc. Todo es muy grande, pero como los espacios interiores son inmensos, parece desangelado y un tanto frío. Hay una explosión de coches históricos, música tradicional, el “Mini Azerbaiyán “; el llamativo “Alfabeto de la memoria”, de Ahmet Gunestekin (Turquía, 1966); un precioso y muy bien restaurado coche “Packard” de 1928; y otros grandes coches que pertenecieron a Presidentes del país o a Secretarios Generales soviéticos. Dos son de fabricación rusa, y los otros dos son “Mercedes”, destacando una limusina de 12 cilindros, tan blindada que pesa nada menos que cuatro toneladas….
Mi impresión, a la vista de este colosal edificio, y de otros más que hay diseminados por Bakú, es que hacen lo mismo que los petroleros árabes en Dubái y en Abbu Dhabi. Y, en algunos casos, es más la apariencia que el contenido. Eso me trae el recuerdo de las preciosas puertas que he visto a la venta, que pese a su elevado costo son muy vendidas…. a veces para casas que por dentro son unas viviendas más bien modestas.
Al salir tomamos un taxi “berenjena”, que deben su nombre al color de que fueron pintados éstos coches que antes cumplían esa labor en las calles de Londres.
Tras dejar atrás el “Metropolitano de Bakú”, en mi recorrido por las calles arboladas, de aspecto acogedor y tranquilo, vi a varias personas jugando a las damas, sobre la acera, rodeadas de un nutrido grupo de “mirones”.
Lo curioso de este juego es que cada vez que un jugador realiza un movimiento, lanza dos dados, y el contrario hace la misma maniobra, pero me quedé sin saber cuál es la operatoria….
Comí en un restaurante de la zona centro, una comida muy rica y regada con un buen vino tinto azerbaiyano: un “Qaragoz” (Saperavi 2014). Por cierto, olvidé comentarles que los viernes trato mantener mi “ritual” de comer espaguetis boloñesa, como hacía con mi gran amigo Germán Pereiro, en el Hotel Santa Cristina, y que el último día los regué con un delicioso vino tinto “Bellus” (2014 Krasiteli) que también es de buen nivel.
Después de comer pateé a fondo el centro de la ciudad: calle Nizamí, de obligado y detenido paseo, por su bien cuidada zona peatonal, llena de tiendas de alto standing, restaurantes y cafeterías.
Me detuve en el stand de información turística, para tener un plano mejor que el que me dieron en el hotel, y me encontré con que al frente del mismo está un chico que hablaba un español muy bueno, con el que charlé un rato.
Cerca de la oficina de información turística, en la popular Plaza de las fuentes, hay estupenda tienda de “Zara”, y al lado una de “Bershka”. Entré en ambas, y comprobé que, pese a ser lunes, había bastante gente comprando.
Pasé por la Book house y el Nargiz Mall, y vi una antigua Iglesia cerrada, a la que le falta la campana.
Atravesando la Plaza de la Fuente, cuando estaban en pleno funcionamiento las únicas tres que quedan, me desplacé hasta el Museo Nacional de Azerbaiyán, cuyo lateral izquierdo, en el que están las estatuas de los personales literarios más importantes del país, es mucho más bonito, y fotografiado que la fachada principal.
Y antes de perderme recorriendo la bella Ciudad Vieja, de la que ya les hablé en una crónica anterior, me llevé una enorme sorpresa al ver escrito, en un chiringuito de llamativos colores, con enormes letras: CHURROS. Un chiringuito como el del viejo “El Timon” que había en la coruñesa Plaza de La Palloza, frente a la fachada principal de la Fábrica de Tabacos.
Y tras más de cuatro horas de caminar, con el único descanso del rato que estuve hablando con el encargado del puesto de Información Turística, y de hacerme una foto delante del alto monumento a Nizamí Gancavi (1141-1209) regresé al Hotel Central Park, para hacer mi equipaje y cerrar mi habitación, ya que a las 21 horas me recogerá el chófer que me llevará al Aeropuerto Internacional de Bakú, que está a una media hora de mi hotel.
Mi vuelo saldrá pa Teherán, capital de Irán, a las 23.30 horas. Viajaré en un avión reactor “Embraer 190”, de la compañía “Azerbaiján Airlines”, igual a los que utiliza “Air Europa” en sus vuelos al Aeropuerto de La Coruña.
Como la duración estimada del vuelo es de casi hora y media, para cubrir los 571 kilómetros que separan Bakú de Teherán, espero llegar a la capital persa (denominación que también es oficialmente válida para designar a Irán) sobre las 0.25 horas de mañana día 15. Les aclaro que la diferencia horaria entre estas dos naciones es de media hora más en Irán, por lo que con respecto a España son dos horas y media menos, circunstancia que me favorece a la hora de enviar mis crónicas diarias.
Prometo seguir contándoles muchas cosas más, a partir de maña. Por hoy, vamos a poner punto final. Mientras el cuerpo aguante…. ¡Saludos y salud!.

 

(Fotos: Lajos Spiegel)

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