Inmaculada López Silva: “Hay acoso en la literatura, hay violencia estructural contra las mujeres y hay mucha discriminación”

AlejandraPlaza.Frankfurt. Del 16 al 20 de octubre se ha celebrado en la capital financiera de Europa la Feria Internacional del Libro de Fráncfort. Este año el país invitado de honor ha sido Noruega pero España lo será en el 2021 por lo que este año ha presentado un gran despliegue de actividades para dar a conocer la diversidad lingüística, entre otras cosas, de la literatura nacional. La Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) ha contado con la aportación de la escritora y crítica teatral gallega, Inmaculada López Silva que aprovechó para presentar su obra 10 de 30 arropada por Miguel Albero, nuevo director de Relaciones Culturales y Científicas de la AECID desde el año pasado. Sorprendida y agradecida por formar parte del elenco de autores seleccionados para impulsar y difundir la literatura en un marco tan importante, la escritora respondió a unas preguntas para este medio.

Es tu primera vez en una de las ferias del libro más importantes del mundo. Cómo ha sido y qué ha significado para ti pertenecer al elenco de autores protagonistas?

Ha sido un sueño hecho realidad pues sentía mucha curiosidad por la Feria de Frankfurt como escritora y, sobre todo, como curiosa del mundo de la edición. Evidentemente, además, es un honor que el Ministerio de Exteriores haya querido contar conmigo en uno de sus actos preparatorios de España 2021, no solo por una cuestión personal, que por supuesto está ahí, sino también por lo que significa que, a través de mí, se tenga en cuenta la literatura escrita en gallego.

Eres todo un referente reivindicativo en la lucha por los derechos de la mujer y la igualdad. Es difícil ser mujer en el mundo de la literatura? Existe el machismo cultural?

Por supuesto. Lo he contado en Trátame señora, pero trátame coma a un señor y, probablemente podría escribir otros dos o tres libros con eso! El mundo de la literatura y la cultura son, ante todo, mundo, es decir, recibe igual que cualquier otro espacio o sector una estructura patriarcal a través de la que naturalizamos ciertos comportamientos machistas o, si no exactamente machistas, agresivos hacia las mujeres solo por el hecho de serlo. La particularidad del mundo de la literatura es que se trata de un ámbito en el que la presuposición de progresismo, formación y cultura, hace que dé la sensación de que no se dan actitudes machistas, que consideramos lacras de espacios más “incultos”, “reaccionarios” o “ignorantes”. Desde este punto de vista, el elitismo cultural va más allá de una cuestión formativa, y nos perjudica en la medida en que nos creemos impermeables a los errores e injusticias de nuestra sociedad solo porque seamos capaces de racionacionalizarlos, pero sin embargo, no solo no es así, sino que el hecho de que nos creamos inmunes al machismo, hace que no actuemos o no detectemos los casos en que se da, que son muchos. Hay acoso en la literatura, hay violencia estructural contra las mujeres y hay mucha discriminación, sobre todo porque la historia de las mujeres en la literatura es la historia de un constante paternalismo hacia nosotras, un encierro en el gueto (literatura de mujeres), una infantilización en la que se nos presupone siempre menos capacidad y talento, o simplemente la justificación de nuestra presencia en virtud de una cuota de interés.

Crees que la literatura y la cultura gallega en general está lo suficientemente valorada y respaldada?

Rotundamente no. Una literatura que debe sostenerse con menos de un 10% de lectores necesita un mimo y un respaldo que las instituciones gallegas, preocupadas con invenciones como el “Xacobeo” o la Ciudad de la Cultura están muy lejos de ofrecer. No funciona la promoción exterior de la cultura, ni la exportación de obras y autores, ni la facilitación de procesos de creación y de edición. En realidad, casi todo lo que hacemos, lo hacemos solos. Pero pagamos impuestos para que no sea así.

Qué mensaje te gustaría trasladar a todas esas jóvenes promesas que ven en ti un ejemplo a seguir?

¡Madre mía! ¡No quiero ser ejemplo! Yo solo hago lo que considero que debo hacer en coherencia con mis convicciones y mi ética y, sobre todo, en absoluta libertad. No admito cortapisas a mi libertad. Ojalá que toda la gente que empieza pueda (y sobre todo, quiera) tener esa perspectiva libertaria en su labor creativa, tanto en lo que respecta a sus convicciones ideológicas como en su relación con la profesión literaria. No sé si he dado un mensaje, pero así es como entiendo yo que debería ser toda actividad humana, especialmente la cultural y artística.

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