La asesina fue la madre . Por María Isabel Blasco Robert

Abogada en A Coruña en el despacho Maiblar Abogados.

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E-mail: maiblar@icacor.es

Hemos oído estos días una horrible noticia. Sucedió en Huércal (Almería), una madre asesinó a sangre fría a su propio hijo. ¿Y todo porqué? Porque en pocos días se iba a dictar una sentencia en la que iban a conceder al padre la guarda y custodia del menor.

Sorprendente noticia, ¿verdad? Pues sí, por varios motivos. Tanto oír “terrorismo machista” a los políticos y yo me pregunto,  ¿cómo llamamos a esto?. Es un asesinato a sangre fría por una madre a su hijo de siete años con tan solo la finalidad de hacerle el mayor daño posible al padre. ¿Lo podemos llamar “terrorismo femenino”? Porque aunque no ha matado literalmente al padre, lo acaba de enterrar en vida dejándolo marcado para siempre, puesto que la intención de esta mujer era hacer el mayor daño posible al padre. Así este hombre está abocado a cargar con el sufrimiento de por vida.

Y sí, ha sido una mujer.

No debemos olvidar que el padre fue denunciado por la madre falsamente por violencia de género y por desgracia no era el primero ni será el último, casos que son muy habituales en España.

Los cuidados de la madre hacia su hijo no eran adecuados, el padre lo sabía, el abuelo paterno acudió a asuntos sociales porque temía por la vida de su nieto, barruntaba el fatal desenlace, ¿y qué se hizo? ¿Se tomó alguna medida? La respuesta es no. ¿Y porqué no? Sencillo, era mujer y visto lo visto, si es mujer nadie se cree nada y nadie hace nada. Simplemente se la protege y no hay más que hablar.

Pues bien, ahí tenemos el dramático resultado, la frialdad con la que actuó la madre no tiene parangón, asfixió a su hijo y luego lo transportó fallecido en su vehículo como si nada, pidiendo ayuda a una vecina para deshacerse del cadáver, llegando a recriminarle a la vecina que si no le ayudaba se iba a buscar la ruina. La verdad, esto deja sin palabras a cualquiera.

Hasta que punto llegó la madre que ni tan siquiera permitió que la guardia Civil sacase al menor del vehículo, teniendo que romper una ventanilla para acceder al interior y sacar al niño. Tras comprobar que estaba fallecido de inmediato se procedió a detener a la madre.

En fin, ya vemos que los asesinatos para causar el mayor dolor posible al progenitor también se producen a manos de una mujer y que el término “terrorismo machista”  inventado por los políticos, aunque no sea aplicable a este caso, al tratarse de la muerte de un menor a manos de su madre para hacer daño al padre, no existe, así que hablemos con propiedad de una vez y aceptemos que las mujeres también asesinan igual que los hombres y a nadie se le ocurre llamarlo “terrorismo feminista”.

Y tanto unos como otras son perfectamente capaces de infligir en un divorcio el mayor dolor posible llegando a cometer crímenes tan atroces como el referido en este artículo.

E-mail: maiblar@icacor.es

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