@otravezorsay. R.C. Deportivo: Dos más dos son cuatro o no…Yo tenía un sueño. Y se hizo realidad. Ahora vivimos una pesadilla.

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Iniciamos la liga de Segunda División esta temporada con el inexcusable objetivo que nos marcaba disponer el sexto tope salarial de la categoría, que no era otro que pelear para entrar en alguno de los seis primeros puestos y optar al ascenso a Primera División. A día de hoy esto es quimérico.

Los primeros partidos apuntaron en una dirección distinta al objetivo. Escuchamos y leímos a los habituales “portavoces” del club a los que les vale todo, que la temporada pasada Osasuna comenzó titubeante y finalmente ascendió. Es impagable su militancia en arrimarse al sol que más calienta. Si no, no se explica su tozudez en no querer ver lo obvio: Tino Fernández y su herencia ha resultado ser letal para el Deportivo de A Coruña.  Colistas de Segunda División, con uno de los peores balances de resultados que se recuerdan.

Las matemáticas son tercas. El Deportivo tiene 8 puntos  tras doce partidos de competición. Actualmente, en ese número de partidos llevamos 1 victoria, 5 empates y 6 derrotas.

La permanencia en Segunda División se cotiza en el entorno de los 50 puntos. Quedan 30 partidos. Para hacer los 42 puntos necesarios para alcanzar los 50, habría que ganar 14 de esos 30 partidos.

Nos valen otras combinaciones. Por cada victoria de menos de esas 14, hay que sumar tres empates. Así, si logramos 10 victorias, harían falta 12 empates, y nos podríamos permitir 8 derrotas. El límite mínimo está en 6 victorias y 24 empates, con cero derrotas…

Esta es nuestra realidad. La hemos labrado día a día, partido a partido, a lo largo de las últimas temporadas… Muchos miraron el dedo y no vieron la luna.

Va siendo hora de llevar la contraria a las matemáticas y que por una vez dos más dos no sean cuatro. Está claro que 33.859 acciones son más que 24.596 acciones, pero a veces menos es más. Quizás es momento de que alguien les haga ver esto a Tino Fernández y sus acólitos para que no nos castiguen más y permitan que emerja una posible alternativa.

La necedad de los aduladores de Tino Fernández y su obra es tal, que cualquier forma de solución es un problema. Han venido prefiriendo el ciento por ciento de nada que el cincuenta por ciento de algo.

Tenemos solución. Aunque el tiempo apremia. Pero a César hay que darle lo que es de César.

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