Reflexiones de Manuel Tato. Yo protesto

Manuel Tato

Protesto porque nunca fui un mítico de la noche. Los míticos somos los de siempre, los que trabajan duramente para romper el ritmo cicloidal una noche. Los que viven en una ciudad de paripé cara a la galería,  sin recursos, en donde presumir es mas importante que comer, esos si que son miticos. Y la hostelería? Ay la hostelería!! Para muchos empresarios es más importante hacer caja que cuidar a los que la llenan y las copas te las cobran a precio VIP y estás en un Pub.

Protesto porque entre muñecas de porcelana rotas y príncipes de las tinieblas, la noche confunde a mucha gente. Las princesas y príncipes tienen que compartir el mismo escenario, y de toda la vida hubo lugares para estar y antros donde vegetar. Los lugares y los antros no se distinguen, ni las clases de gente o gente con clase, por eso protesto.

Protesto por qué está bien el reguetón y el chunda-chunda, pero nací con el pop-rock y así quiero morirme, con la esencia de menos porteros marcando y más atención si en la copa y local descuidado, me están aplicando la poca calidad para precio tan elevado..

Protesto porque siempre hubo niñas o niños monos detrás de una barra, pero también educación, esto no es Gran Hermano, ni la pasarela de estrellas. Protesto porque en las puertas en vez de ver personas que deben cuidar el orden, algunos parecen hombres de Harrelson. A mi me gustan los Hombres G, son los hombres de mi música.

Protesto porque el ganado, siendo ganado, tiene más libertad. Protesto porque  los macarras, o maleducados tienen tanto derecho o más, que el que simplemente pretende tomar un trago de aire fresco u oxigenarse con una copa.

Protesto porque la hostelería en general, va de guay y no pasa de vulgar, neno!!

Poco respeto o local para tanta elegancia, y generación de un saber estar que creció entre un “laisse moi”, un mundo tras el cristal, o un “Je vais m’amuser”…muy bien.

Queda mucho que aprender, cuando lo más importante para muchos hosteleros es hacer caja sea como sea, olvidando los valores que deben imperar en un establecimiento que se precie. Quizás lo más triste es que el glamour y elegancia se esté descuidando. no todo es hacer caja, caja  y caja, Pero seguiremos diciendo… Soy de la Coru, Neno!!

Por eso y a veces después de haberlo vivido y seguir viviéndolo, uno que inauguró la sala Pachá como discjockey en la Coru, o vivió las tardes nostálgicas del Playa Club, se pregunta si tiene que hacer su propia sesión o imaginarselo ante tanta pobreza musical, ineptitud y tristes locales,  muchos de ellos convertidos convertidos en tabernas de redil.

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