VIAJERO SIN FRONTERAS. Impresionante y detenido recorrido por Teherán, y visita a la zona de las montañas Darband

Por Roberto L. Moskowich

Teherán (Irán), 23 de octubre del 2019. Ayer noche, antes de acostarme descargó una tremenda tormenta sobre Teherán. Los truenos eran tan fuertes que parecía que estaban bombardeando el hotel, en el que por cierto gozo de unas excelentes vistas de la ciudad desde el piso 11.
Y como ayer invoque a la lluvia, acudió a la cita y descargó de noche unos buenos chaparrones. Esta mañana aún estaban las calles mojadas y el cielo cubierto, pero el sol y se abría paso entre las nubes, y la temperatura era muy agradable.
Me levanté a las 6.30 porque mi programa de hoy en Teherán era muy completo. Por cierto, tuve como excelente guía a Alí Baghagi, el mismo que me acompañó cuando llegué a este capital el pasado día 14, y que con toda puntualidad me recogió hoy en el hotel, y nos dirigimos a ver el Puente de la Naturaleza, nuestra primera visita del programa.
Salimos por la calle más larga de Medio Oriente, que tiene 17 kilómetros y a la que los de la Revolución Islámica cambiaron su nombre histórico, soportando un tráfico muy intenso. El Puente de la Naturaleza, que es un puente peatonal, tiene 250 metros de largo y 40 metros de altura. Fue construido en el año 2014, y une el Parque Abbas Abad y el Parque de Ab o Atash (Agua y Fuego). Se ha convertido en una de las atracciones turísticas favoritas y en el nuevo icono arquitectónico de la ciudad frente a las faraónicas obras que hasta hace poco marcaron la nueva arquitectura de la República Islámica.
De allí nos trasladamos al complejo palaciego Saadabad, a 1.800 metros de altura y que ocupa nada menos que 1.100.000 metros cuadrados. En su interior hay 16 lugares de auténtico interés, entre los que destacan el Palacio Blanco y el Palacio Verde, debido al color de los respectivos alabastros con que fueron construidos. Los jardines son del Siglo XIV, y las edificaciones son del Siglo XVIII.
El Palacio Blanco, fue construido por orden de Reza Palehvi en 1938 y ocupa 6.056 metros. El sobrio y poco llamativo exterior oculta la gran belleza y calidad de sus dos plantas. Tanto el hall como la sala de espera, el comedor, los dormitorios, la sala de audiencias, la sala de descanso del Shah y demás dependencias son una auténtica belleza y de un gran valor tanto artístico como patrimonial. Para no cansarles con una relación exhaustiva de su precioso contenido, les comentaré que en el primer piso hay una alfombra de nada menos que140 metros cuadrados, la vestimenta del Sha y su esposa, y también conservan el gran televisor de Farah Diva. Por cierto, al salir del Palacio Blanco vi el primer gato persa desde que estoy en Irán y, además de palaciego, muy bien cuidado y muy cariñoso.
Atravesando los grandes jardines del Complejo Saadabad, llegamos al Palacio Verde, que era del padre del Sha Reza Palehvi, un Rey que tenía fama de austero. Esta mansión palaciega es una belleza, tanto por su aspecto interior, con dos pisos y un contenido muy interesante y valioso. Está considerado como uno de los más bellos palacios de Irán, y ocupa 1.203 metros cuadrados.
De vuelta en el coche, nos trasladamos hasta el popular Mercado Tajrish, enclavado en la zona norte de Teherán, que destaca especialmente por sus numerosos puestos relacionados con la ali. Nos metimos de lleno en el, circulando dificultosamente por sus estrechas y tortuosas calles, muy limpias y ordenadas, hasta llegar a un patio grande y decorado.alli se vende de todo, y no exagero si afirmo que hay más de mil locales, más bien pequeños pero muy atractivos y frecuentados.
Al salir del mercado, por una puerta diferente a la que entramos, nos topamos con el lateral de la gran Mezquita Tajrish, de extraordinaria belleza y valor artístico, construida en el Siglo XVII y que es un Santuario que contiene la tumba del Imán Zadehsaleh.
Al dejar la Mezquita, para ir a las Montañas Darband, donde nos recibió el bonito Monumento al montañero…. y un pequeño burro blanco cargado con cuatro bombonas de butano, la lluvia, que no era muy fuerte y duró muy poco tiempo, me obligó a echar mano del paraguas plegable que me regalaron el año pasado en Colombia.
Según Alí, las Montañas Darband son el lugar favorito de los habitantes de Teherán, sobre todo los jóvenes, ya que no tienen discotecas, ni alcohol…. ¿ni mujeres?. Bueno, supongo que sí, a la vista de la cantidad de niños que he visto salir de las escuelas, aunque a mi querido amigo Carlos el bigotes le llamase la atención no ver niños en mis fotografías, ni tampoco gente.
Según comentó Alí, esre año Irán recibió unos diez millones de turistas, de los cuales solamente 20 son de Estados Unidos de América….. Seguramente sea una de las consecuencias del conflicto político y económico existente entre ambos países.
Cuando bajamos de las Montañas Darband fuimos a comer al típico h acogedor “Gilar Restaurant”, situado en el barrio Nyavarán, palabra iraní que significa Cañaveral, en recuerdo del que había en esta populosa zona. Allí disfruté de una sabrosa y muy barata comida típica del Norte de Irán llamada guilani, que tiene un sabor muy diferente a lo que he comido hasta ahora. No sé si les comenté ya que para nosotros la comida aquí es muy barata.
Terminada la sabrosa comida que acompañé con una cerveza, sin alcohol claro, con sabor a limón, reanude mi programa de visitas, desplazándonos hasta el Palacio del Sha, que fue la última residencia de Reza Palehvi y Farah Diva.
Este magnífico Palacio se comenzó en el año 1958 y se remató diez años después, siendo residencia real hasta el éxodo de Iran del Shah. En el lugar en que se construyó este Palacio había un lago y un jardín.
Cuenta con dos plantas ricamente decoradas y adornadas, y entre sus numerosos y valiosos objetos, e ma primera planta hay dos dibujos del Shah ee Persia y su esposa Sarah Diva, hechos en el año 1964 por el artista español A. Vidal-Cuadras.
Y para cerrar mi amplio e interesante programa de visitas en la milenaria Persia fui a la Torre Milad, que es la más alta de Irán y la sexta del mundo. Se amza e el Noroeste de la ciudad de Teherán entre los distritos Sharak-e Gharb y Gisha y es un símbolo de modernidad para este país.
La torre mide 435 metros, desde su base hasta la antena, y fue terminada e el año 2008. Tiene la friolera de 1.421 escalones, y 12 pisos en su parte superior. Cuenta con una soberbia terraza panorámica, restaurante giratorio, museo, cafetería, salas de conferencias y convenciones, e incluso un hotel de 5 estrellas. ¡Casi nada, vamos!.
Finalizado con éxito mis visitas en Teherán, me trasladé al “Novotel” donde me dieron una estupenda habitación mientras esperaba la salida para el Aeropuerto Internacional de Teherán. Desde allí, a las 2 30 de la mañana, volaré en un avión de “Aeroflot” hasta Moscú. Desde la capital soviética, también en un reactor de “Aeroflot”, me trasladaré a Madrid. Y desde la capital de España saldré para La Coruña, en un avión de “Air Europa, teniendo prevista la llegada al Aeropuerto de Alvedro a las 15.35 horas. Una auténtica paliza, pero mientras el cuerpo aguante…. ¡SLudos y salud!.

  (Fotos: Lajos Spiegel)

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