VIAJERO SIN FRONTERAS. Interesante y muy completo recorrido por la ciudad de Tiblisi, capital de Georgia

Por Roberto L. Moskowich

Tiblisi (Georgia), 6 de octubre del 2019. Aunque me encuentro de viaje, me gusta cumplir con mis amigos y compañeros, aunque solo sea para acompañarles moralmente en los malos momentos. Tal como hice ayer con los deudos de Pilar Valiño, hoy quiero testimoniar mi pésame a José-Luis Souza Porto, querido compañero en el Club de Leones La Coruña-Marineda, y a su hija Natalia, por el fallecimiento de su esposa, Maricha García Corral. Y también a los familiares y amigos de Santiago Vilariño, querido amigo y colega, con quien estuve en Radio Juventud, antes de que fuese absorbida por Radio Nacional de España. Descansen en paz Maricha y Santia… Este Karavansarai, que en su fachada de piedra luce un gran relieve con el símbolo de Mercurio, Dios de los comerciantes, es del Siglo XVIII. Un siglo más tarde, con la llegada del ferrocarril, desaparecieron los Karavansarai y en este hay ahora un Museo, salas de exposiciones y otros servicios.
Estuve luego en la Iglesia de Sión, que tiene dos campanarios independientes, uno en el lado izquierdo del templo, y el segundo frente a la fachada, al otro lado de la calle. La primera iglesia, que fue destruida, databa del Siglo VI, y fue reconstruida ampliada en el Siglo XVIII. En su precioso interior, bellamente decorado hay seis cruces de Santa Niño, hechas con ramas de vid. Coincidí, también, con la Misa y me bendijeron con el incensario, que emite un especial sonido con los cascabeles que lleva colgados.
Siguiendo por la calle Sión, que está llena de chiringuitos de venta de artesanías suvenires y hasta alfombras, bajé hasta el bello y atirantado Puente de la Paz, sobre el río Kura. Construido en el año 2010, es una gran obra de ingeniería, es peatonal, mide 156 metros de altura y se ilumina con 50.000 bombillas. Desde su partes central hay unas vistas estupendas del río, de la sede del Presidente del Gobierno, del inacabado Palacio de la Ópera, y de la ciudad a ambos lados del río.
Pasé luego por la sede del Patriarcado de Georgia, en cuya parte superior de la puerta de entrada está Santa Nino, y cuyo titular actual es Ilía II. Al igual que en la Iglesia Evangélica de Armenia, los curas se pueden casar, pero si lo hacen renuncian forzosamente a cualquier promoción eclesiástica. ¡Ah!, olvidé decirles que las mujeres deben llevar tapada la cabeza para entrar en las Iglesias.
Al final de una calle de arte al aire libre, donde los artistas realizan y venden sus obras, al estilo de la parisina Montmartre, había un organillero, pero sin burro para arrastrar este pintoresco instrumento musical muy frecuente hace años en Madrid, y que yo recuerdo en las calles de La Coruña.
Caminando bajo un fuerte sol, llegué a la popular Torre del Reloj, del año 2010, a tiempo de verle y oír dar las 12 campanadas. Había una auténtica multitud pa contemplar como se abría una puerta en su parte superior y la salida de un ángel con un mazo en su mano con el que golpeó 12 veces una campana. Al terminar, se abrió otra puerta en la parte media de la torre, y pudimos ver un desfile de marionetas que, entre nutridos aplausos, finalizó con una pareja de novios. Al lado de la Torre hay un estupendo Teatro de Marionetas.
Allí cerca está la Iglesia de Anchifjati, del Siglo VI, que es la más antigua de Tiblisi. Durante la dominación turca, que destruyeron muchas cosas e Iglesias ortodoxas, la usaron como baños.
Y antes de dejar el precioso barrio antiguo y subir de nuevo al coche, tras más de tres horas de caminata bajo un fuerte sol vi a los novios de una boda de verdad haciéndose fotos en lugares irrepetibles.
Ya en el coche, subimos a la montaña en la que está la Madre de Georgia y la Fortaleza de Narikala. Allí está la estación final del teleférico y las viejas murallas de la ciudad. La colosal estatua de la Madre de Georgia se hizo en madera en 1958, y en 1997 se construyó e aluminio. Es el símbolo de la mujer georgiana, y en su mano derecha tiene una espada y una copa de vino en la izquierda.
Por un sin fin de escaleras, con suelo adoquinado en los descansos, descendí a pie de la alta montaña hasta los Baños de Azufre, con sus numerosas cúpulas y tejados de barro cocido, que se alquilan y en los que además de los baños en sus aguas sulfurosas podemos disfrutar de relajantes masajes.
Y después de una Sinagoga y varias Iglesias, le tocó el turno a la Mezquita Juma Mosque, del Siglo XX. A la entrada tuve que descalzarme, mientras las mujeres tenían que llevar la cabeza tapada (hijab).
Para comer, bajamos hasta el borde mismo del río. En nuestro camino varios perros callejeros, de diversas razas, muy tranquilos, todos con su chapa amarilla de vacunación cosida en la oreja derecha.
Junto al restaurante “Bread House”, un sitio precioso al borde del río había un puesto fijo de venta de frutas y frutos secos con muy buena pinta: higos negros, orejones, nueces, cacahuetes, pistachos, ciruelas, etc., en vasos de plástico transparente.
Allí, en el exterior y a la sombra, disfruté de un estupendo almuerzo, cuyo plato principal era el cerdo asado con unas salsas, cebolla, y hierbas varias que le daban un gusto delicioso. Y unas patatas asadas que no envidiaba nada a las de Coristanco (La Coruña), con un sabroso vino rojo seco “Saperavy”. Y, además, con el acompañamiento de bailes típicos, música y cánticos. Realmente estupendo.
Después de comer caminé por el paseo fluvial, donde había niños paseando en caballos acompañados. Luego me traslade en el coche hasta la Avenida Rustaveli, donde de camino al Museo Nacional de Georgia, vi una buena tienda de “Zara” y al lado otra de Massimo Dutti.
El contenido del Museo, en el que había cientos de personas, es tan impresionante que los expertos aseguran que no hay duda de que Georgia es realmente el país del legendario “Vellocino de Oro”. Y esa impresión la confirmé, cuando vi ante mis ojos sus tesoros arqueológicos y numismáticos, entre otros.
“Borracho” con tanta riqueza, y muy cansado, afronte la empinada cuesta que me llevó a mi cercano hotel. Y tras refrescarme un poco a cometí la crónica que está leyendo. Mañana, Día de la Virgen del Rosario, Patrona de La Coruña, viajaré a Mtsjeta, Gori, Uplistsije y Kutaisi. Se lo contaré. ¡Saludos y salud!.

  (Fotos: Lajos Spiegel)

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