VIAJERO SIN FRONTERAS. Visita al Monasterio y ciudad de Mtsjeta, a la ciudad rupestre de Uplistije (Ruta de la Seda) y a Gori

Por Roberto L. Moskowich

Kutaisi (Georgia), 7 de octubre del 2019.  Felicidades a todos los coruñeses, nacidos o no en esa ciudad, por la celebración de la Virgen del Rosario, Patrona de La Coruña; y, en especial, a Antonio Gómez Bellón y su entusiasta grupo de Faro de Monte Alto, por la preciosa alfombra floral que, merced a los buenos oficios semi buena amiga Inés Rey, Alcaldesa de La Coruña, realizaron en la Plaza de María Pita. ¡Chapó!.
Ayer noche, cuando regresé de cenar en un Restaurante que hay en la Avenida Rustaveli, que es la calle principal de Tiblisi, muy cerca de la tienda de Zara, presencié el atropello de un peatón, frente al Parlamento, lugar por el que atravesé yo en cuatro ocasiones, porque los pasos de cebra están muy lejos….. El golpe fue tan brutal que rebotó sobre el parabrisas e hirió también al conductor. En unos minutos llegó la policía, y dos ambulancias, una para cada accidentado. Según pude comprobar, al menos estaban vivos.
Hoy, cuando me levanté, disfruté de otro precioso amanecer desde el amplio ventanal de mi estupenda habitación. Lucía radiante el sol, había algo de viento, y la temperatura era de 15 grados, en ascenso.
Con suma puntualidad me recogieron Niño, la joven y magnífica guía, y Dato Samadashvdi, nuestro estupendo conductor. Y sin demora alguna, enfilamos la Avenida Rustaveli, y siguiendo el curso del Río Kura dejamos a nuestra derecha el Puente de los Leones y a la izquierda el Banco de Georgia. Seguimos por una zona de grandes parques, con la marcha ralentizada a causa del tráfico. Por cierto, la mayoría de los coches en Georgia son nuevos, cosa que no ocurría en Armenia.
Entramos en una autovía de buena calidad, divisando al fondo las montañas cubiertas de nubes blancas. Pasamos al otro lado del río Kura, y cambiamos el sentido de la marcha, dirigiéndonos hacia el Norte, tras entrar en una carretera de montaña de doble dirección, con fuertes subidas y muchas curvas.
Atravesamos una zona de bosque bajo, en la que había caballos sueltos y pequeños caseríos. Luego descendimos un buen trecho, y subimos hasta Mtsjeta, cuyo Monasterio está en una elevada colina. En medio de un fuerte viento, ascendimos por una suave pendiente hasta el Monasterio de Javri o Iglesia de la Santa Cruz, que desde 1994 es Patrimonio de la Humanidad. Desde arriba hay una bella perspectiva de la unión de los rios Kura y Aragvi o Río del Norte y de la bella ciudad de Mtsjeta.
El Monasterio fue construido entre los años 586 y 604, en el lugar en que estaba la gran cruz de madera sagrada que trajo Santa Nino antes de que Mtsjeta se convirtiera al cristianismo. La Iglesia, que está rodeada de una muralla, es de planta octogonal, tiene 25 metros de altura y un campanario aparte. Su interior, de piedras muy gastadas, es un tanto abigarrado. El altar es sobrio, tiene un conjunto de bellos íconos, y la cúpula es también de piedra.
A la entrada del templo había un cura vendiendo varios tipos de velas, mucha gente dentro del no muy amplio espacio, las mujeres con la cabeza cubierta los hombres con ella descubierta. Allí se celebran misas, muchas bodas, y los novios acuden a hacerse fotografías. Y aunque existe la confesión, no hay confesionarios.
Cuando dejé el Monasterio, para dirigirnos a la ciudad de Mtsjeta, estaba totalmente despejado, y había subido la temperatura porque había remitido bastante el fuerte viento.
La bajada es bastante pronunciada y atravesamos un bosque variado y muy bonito. Antes de entrar en la ciudad atravesamos el Río Kura en ambos sentidos, viendo numerosos hoteles a la entrada de la urbe, al borde del cauce fluvial. Las calles, muy limpias, están adoquinadas.
Mtsjeta, la ciudad más sagrada de Georgia es una de las urbes más antiguas del país y es la sede de la Iglesia Ortodoxa y Apostólica Georgiana. Declarada Patrimonio de la Humanidad, fue capital del Reino de Georgia desde el Siglo III AC hasta el V después de Cristo, y sus Iglesias son un excelente ejemplo de la arquitectura religiosa medieval en el Cáucaso
Mi primera visita fue a la Catedral de Svetitsjoveli, que significa “El pilar que da la vida”, construida en el Siglo XI (1020 a 1029) es una pieza muy importante de la historia cristiana. También se la conoce como la Catedral de los doce Apóstoles. Fue edificada por el Rey Vajtang I, que fundó la capital de Georgia, y que ordenó cortar la mano derecha del arquitecto para impedirle que pudiese hacer otra catedral mayor. En su interior está la tumba del Rey mencionado, y las de los Reyes Erekle II y Jorge XII, que fue el último Rey de Georgia.
En el exterior de la Catedral están los restos de una Iglesia del Siglo V, el campanario y las murallas, que son del Siglo XVII.
En el lateral derecho de la Catedral hay un pavo real, un animal incorruptible como el cuerpo de Cristo, y más arriba el brazo del arquitecto, que porta una herramienta y que como dice la historia-leyenda mandó cortar el Rey.
En el centro de la parte posterior está el Árbol de la Vida con dos racimos de uvas y que termina con 12 medallones que representan a los 12 Apóstoles. En la parte de abajo, hay unos ángeles y 2 cabezas de toro.
En la pared exterior de la izquierda, vemos 2 árboles de la vida, 2 leones, San Jorge y dos palomas.
El interior de la Catedral es una auténtica belleza. Las columnas son todas diferentes y la alta cúpula está bellamente pintada. Además de las tumbas de los tres Reyes que ya mencioné, hay muchas otras. En la pared de la izquierda, junto al altar hay los restos de un gran mural, y un cura casi tan viejo como el edificio hacia de perro-guardián para que las mujeres cubriesen la cabeza y los hombres la descubriésemos, y que no se hicieran fotos, aunque la mayoría hicimos caso omiso….
Al salir de la Catedral, hice un recorrido por esta ciudad-museo, en la que abundan los puestos de venta de todo tipo de cosas y suvenires, muy limpios y ordenados. No vi los molestos vendedores ambulantes, y sólo un mendigo al salir de las murallas.
Salimos rumbo a la ciudad rupestre de Uplistsije, la “Fortaleza del Señor “, uno de los asentamientos urbanos más antiguos de Georgia y punto clave de la famosa “Ruta de la Seda” debido a su situación estratégica.
Invertimos alrededor de una hora para llegar a Uplistsije. Al entrar en la autovía pasamos sobre el Río Mitvari, atravesando una zona bastante habitada. Pasamos sobre el Río Aragvi, que había visto desde el Monasterio de Mtsjeta, y recorrimos una gran llanura, con abundantes cultivos de maíz, trigo y girasoles, granjas y pueblos. Con mucha vida, en suma.
Dejamos atrás la ciudad de Gori (que visité más tarde) para ir a Uplistsije. Atravesamos una llanura rica en árboles frutales y vides, y atravesamos la vía del ferrocarril electrificado. Como en Armenia, nos acompañaron las tuberías de gas al borde de la carretera.
Durante más de una hora, bajo un fuerte sol, estuve recorriendo el complejo de Uplistsije, conjunto urbano tallado en un alto banco rocoso, junto al Río Mtkvari que contiene varias estructuras que datan desde la Edad de Hierro hasta la Edad Media. Casas, templos, palacios, calles y escaleras tallados en la roca constituyeron esta impresionante e inexpugnable ciudad, hasta que en el Siglo XIII fue arrasada por los mongoles, y posteriores terremotos contribuyeron a su abandono. Hoy en día, es uno de los lugares más visitados de Georgia.
El acceso a la ciudad de Uplistsije no es nada fácil. Además de subir 118 escaleras, hay que patear por las angostas aberturas de las erosionadas rocas. A nuestro lado, fortificaciones, salas de rituales, pozos excavados en la roca para captar el agua de la lluvia, cuevas para viviendas del I Milenio antes de Cristo, y un túnel secreto que bajaba hasta el río.
A destacar el Hall de la Reina Tamar, la Basilica de 3 naves y altar del Siglo VI (que dejó de usarse al construir la Iglesia de San Jorge), la Farmacua, el Laboratorio de hierbas y el pozo de 8 metros de profundidad, al borde de la empinada Calle Principal, que era la prisión.
La Iglesia de San Jorge, o Iglesia del Príncipe, está en la parte más alta del complejo. Es del Siglo X, y tiene el campanario en su parte superior. Su interior es bastante reducido, con una decoración muy sencilla. En el exterior hay tumbas y unas grandes vasijas que se usaban para recoger el vino que traía la gente cuando cumplían 16 años de edad y que había sido guardado desde su nacimiento.
Tras la visita, bajamos por otro camino distinto, siguiendo las incómodas y estrechas hendiduras de las rocas y al final descendimos 111 escaleras por dentro del túnel secreto que nos llevó al borde mismo del río.
Después de esta fantástica visita, que compensó sobradamente el esfuerzo realizado, salimos para la ciudad de Gori, que está a solo 16 kilómetros de distancia, posponiendo la comida, pese a rebasar ya las 3 de la tarde.
Gori, ciudad fundada por David el Constructor (1089 a 1125), uno de los más grandes reyes de Georgia, debe su fama a ser la cuna del archifamoso líder soviético José Stalin, que nació aquí en el año 1878.
En Gori visité la vieja y modesta casa natal de Stalin (su padre era zapatero remendón, y trabajaba delante de la vivienda), construcción que está protegida por una sólida cubierta de mármol que con sus columnas le da un aire de templo romano (menudo ejemplo para los de la “Memoria Histórica” de España….). Al lado está, sobre carriles, el vagón verde de tren que utilizaba Stalin en sus viajes y que el Kremlin donó a Geogia. Es el coche número 387, y en sus laterales figura el escudo de la extinta Unión Soviética (CCCP, estrella roja en su parte superior, y la hoz y el martillo).
En la parte posterior de la vieja vivienda está el gran Museo de Stalin, y el conjunto se ha convertido en un lugar de “peregrinación” y de interés turístico mundial. Otro ejemplo para los españoles reivindicadores de la tan cacareada “Memoria Histórica”, a muchos de los cuales no les vendría nada mal viajar, aunque sólo fuese virtualmente….
Terminada esta histórica visita, con el fin de ganar tiempo, decidimos comer-merendar en un lugar de la autovia salimos, poniendo rumbo a Kutaisi, que es la segunda ciudad de Georgia.
El recorrido nos permitió gozar de la impresionante vista de las enormes montañas del Gran Cáucaso, con sus altas cumbres cubiertas de nieves perpétuas.
Tras parar a comer en un enorme y moderno complejo comercial, al borde mismo de la autovia y a 143 kilómetros de Kutaisi, continuamos nuestro viaje a esta gran ciudad.
En Rikoti, un lugar en medio de la nada que estaba a una hora para llegar a nuestro destino, hicimos “la parada de la meada”, que aproveché para “desaguar” y tomar un sabroso café con leche, además de un par de cuarterones de chocolate negro que me obsequió Lidia Roma, una simpática argentina residente en Buenos Aires.
Alternando tramos de autovía y carretera, más de esta última, dejamos a nuestra derecha el ferrocarril de doble vía y electrificado, y en Batvini nos incorporamos a la “Ruta del vino”. La progresión fue bastante lenta en algunos tramos de la serpeante carretera, debido a la presencia del tráfico pesado, problema que según mi guía no se solucionará hasta que terminen la nueva vía ….en el año 2030. ¡País!.
Por cierto,en la autovía hay paradas de autobuses, que parecen pequeñas casas, y numerosos puestos de ventas de cosas muy diversas, sobre todo de objetos de madera y barro.
Y por fin, después de más de 8 horas de ajetreo casi continuado, al fin di con mi baqueteado cuerpo en el estupendo Hotel Argo, que está a un paso del centro de la ciudad.
Ya en la amplia y luminosa habitación, sin más demora que refrescarme un poco, redacto esta nueva crónica viajera. Mañana, más. ¡Saludos y salud!.

(Fotos: Lajos Spiegel)

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