VIAJERO SIN FRONTERAS. Visitas al Monasterio de Khor Virap, Ruinas de Zvarnots, Santa Hripsime, y Echmiadzin

Por Roberto L. Moskowich

Ereván (Armenia), 4 de octubre del 2019  Mientras hoy se jugaba en el Estadio de Riazor (La Coruña) el encuentro España-Azerbaiyán, país al que llegaré el día 10, clasificatorio para la Eurocopa 2021, primer partido de la Selección Absoluta Española Femenina de Fútbol en Galicia, yo dedique el día a realizar unas muy interesantes visitas al Monasterio de Khor Virap, a las Ruinas de Zvarnots, a la Iglesia de Santa Hripsime y a Echmiadzin.

Cuando me levanté, a las 7.30 horas, ya brillaba con fuerza el sol, que nos acompañó toda la jornada. Tras asearme, bajé a desayunar, y a las 8.45 horas dejé el Hotel en compañía de mi puntual guía, Cristina, con Karen como eficaz chófer.
Cerca del hotel, dejamos a nuestra derecha la bonita Estación de Ferrocarril, hecha por los soviéticos, con una traza inconfundible del estilo imperante entonces en la URSS.
Más adelante, rebasamos la que fue amplia y muy activa zona fabril en la época de los rusos, y que hoy presenta un aspecto desolador y deprimente debido a su casi total inactividad, sobre todo debido a la marcha de los soviéticos y al bloqueo económico. Por eso, mucha gente va a trabajar a Rusia durante el verano; ya que, por ejemplo, un maestro gana entre 400 y 500 euros mensuales.
Tampoco la sanidad funciona bien, ya que no hay seguro. Eso hace que la gente no acude al médico hasta que tiene algo muy grave, lo que complica o impide la curación de muchos enfermos…. La frontera con Turquía, que sigue cerrada, está protegida por soldados rusos, que tienen intereses en la zona.
Salimos de Ereván hacia el Sur, por el Valle Ararat que es la zona más fértil de Armenia, donde utilizan el agua del Río Arat,l y seguimos la carretera Norte-Sur, que está aún sin terminar. Por cierto, el tramo hecho por la empresa española Isolux-Corsán es el mejor, ya que otras empresas utilizaron peores materiales en lo que construyeron. Es frecuente ver coches soviéticos “Lada”, la mayoría auténticos cacharros históricos.

Atravesamos una zona muy llana, llena de cultivos y de invernaderos. Hay cepas de vid del que se extrae el famoso coñac armenio al que se aficionó Winston Churchill durante un encuentro con Stalin, que todos los años le enviaba 365 botellas, una para cada día. De ahí que cuando le preguntaron a Churchill por el secreto de su longevidad contestó que era debido al coñac de Armenia y los puros de Cuba.

A nuestra derecha el omnipresente Monte Ararat, al que no se podía subir dada su condición de “Montaña Sagrada”, por haber quedado allí la barca de Noé, tras el bíblico Diluvio Universal. El primero que lo ascendió, en 1829 y tras un permiso especial, fue el escritor armenio Abovián, acompañado por un colega alemán que escribió un libro sobre este hecho histórico.
Por cierto, en estos lugares turísticos hay vendedores de palomas, que están asociadas con la que soltó Noé para comprobar si había parado de llover, y que vendedores y pueblo asocian a la buena suerte….
Aunque como les dije ya el Monte Ararat ahora es turco, los armenios lo tienen como propio, hasta el punto de que figura en su bandera, lo que dio lugar a una protesta de Turquía, exigiendo que lo retiraran. Rusia salió en defensa de Armenia, y “laminó” a los turcos al decirles que ellos tenían la luna creciente en su bandera, sin que el astro lunar estuviese en Turquía….


Nuestra primera visita fue al Monasterio de Khor Virap, famoso por su conexión con San Gregorio el Iluminador, que introdujo el cristianismo en Armenia. Es un lugar de peregrinación, que parece un castillo. Se accede por un serpenteante camino que nos lleva hasta lo alto, dejando a la derecha un viejo e interesante cementerio. Y aún más arriba, sobre una de las dos colinas que albergó un antiguo reino, hay una gran cruz de piedra y la bandera de Armenia.
Pegadas a la muralla de piedra del Monasterio hay varias estelas modernas, y se accede al interior por un arco no muy ancho, con puerta de hierro. Este espacio antes era la cárcel, y en una de sus mazmorras estuvo prisionero San Gregorio el Iluminador 13 largos años. Ahora está dentro de la Iglesia de San Jorge, una construcción bastante pequeña que data del Siglo VII. Se baja a la mazmorraor un
angosto pozo, bastante profundo y totalmente vertical, utilizando una incómoda escalera de hierro de estrechos peldaños.
En el centro del amurallado recinto se encuentra la Iglesia de la Virgen María, edificada en el Siglo XVII sobre otra del Siglo XIV, que a su vez se construyó encima de un templo pagano. Tiene un campanario añadido, y en el año 2001 se restauró todo el complejo. El conjunto está amurallado, como la mayoría de los Monasterios que están en la “Ruta de la Seda”, ya que eran fortalezas en las que los pobladores de los pueblos cercanos se protegían cuando estaban en peligro. Además de las Iglesias, se conserva en perfecto estado el horno tradicional de la cocina del Monasterio.
En el altar mayor de la Iglesia de la Virgen hay un cuadro con la Virgen y el Niño Jesús, u una valiosa cortina bellamente bordada. Cuadro de San Judas Tadeo y de San Bartolomé, que predicaron el cristianismo en Armenia. A la izquierda, la tortura de San Gregorio, y a la derecha como primer Papa de la Iglesia Armenia.
En el exterior hay varios sarcófagos de piedra. Detrás están las habitaciones de los monjes, y apoyadas en la fachada hay varias laudas antiguas muy bien decoradas.
Por una puerta lateral de la muralla se accede a la colina de la bandera, y en el camino encontré una gran cruz de piedra. Desde lo alto se contemplan unas preciosas vistas del vasto valle y del Monte Ararat. Y hablando del tema, les diré las casas con vistas a este mítico monte son mucho más caras, y que la gente cuando compra una casa o un piso quiere que tenga vistas al Ararat.
Y antes de finalizar la excelente visita, realizada bajo un fuerte sol, cogí tierra y piedrecitas del Monasterio para cumplir el encargo del tenor coruñés Quique Paz, y del fotógrafo Pedro Puig, ex compañero en “El Ideal Gallego”. Luego, emprendimos viaje a la Ciudad Santa de Echmiadzin, sede principal de la Iglesia Apostólica, llamada así por los Apóstoles Bartolomé y Judas Tadeo.
La Iglesia Apostólica es independiente del Estado y de las Iglesias Católica (a la que se parece más)y Ortodoxa con las que mantiene excelentes relaciones. Cuenta con cuatro Patriarcados en el mundo, tres fuera de Armenia: Jerusalén, Sis y Constantinopla.
Los sacerdotes se pueden casar, pero si lo hacen no podrán acceder a las jerarquías eclesiásticas. La religión es muy importante para el pueblo armenio, que es muy practicante, incluso los jóvenes. El bautismo, la confirmación (con el santo óleo) y la comunión (con pan y vino) se hacen al mismo tiempo, cuando la familia o la persona adulta lo decida, aunque es obligatorio para casarse. El matrimonio se puede disolver canónicamente por cuatro motivos; y, aunque hay confesión, no hay confesionarios.
Las parejas urbanas suelen tener dos o tres hijos, número que aumenta en el rural, y no están permitidos ni el aborto ni la homosexualidad.
Por una llanura muy habitada y rica, con abundantes frutales, legumbres y cereales, en la que vi varías granjas, grupos de vacas, una fábrica de productos lácteos, nidos para cigüeñas, y la única Central Atómica de Armenia (de la época soviética y aún en funcionamiento) seguimos por una aceptable carretera de doble dirección rumbo a la Ciudad Santa, pero antes nos paramos en las Ruinas de Zvarnots, con su famoso Templo.
En la entrada del complejo arqueológico hay un alto pedestal, con una gran águila en su parte superior, y a la derecha un cementerio.

El Templo de Zvarnots, en reconstrucción, data del 650-659 antes de Cristo, y fue construido por el Rey Nerses III y San Gregorio el Iluminador. En el centro de la nave está la pequeña cripta que guardó el relicario de San Gregorio hasta que lo llevaron para el Museo de la Ciudad Santa.
El Templo, Patrimonio de la Humanidad, es una de las obras más extraordinarias de la arquitectura eclesiástica y contiene influencias bizantinas. Es redondo, aunque su interior tiene forma de cruz. Las gruesas y redondas columnas tienen ábsides muy curiosos, y en los capiteles hay varías inscripciones, águilas e incluso Jesús con su Alfa y Omega. En la parte posterior está la Sala de las Columnas, y el Museo.
A la entrada del Museo hay una alta ara con escritura cuneiforme, del Reino de Urartu, aunque la inscripción es del Siglo VII, y en ella el Rey Rusa II informa de sus obras y logros, y un gran reloj de sol hecho en piedra rosada volcanica. Dentro está el bloque pétreo en el que figura escrito, en letras griegas, que el Rey Cristiano Nerses III fue su constructor, así como otras muchas obras para el pueblo.
Hay una gran colección de fotografías de las más importantes Iglesias armenias y su planta arquitectónica: redondas o cuadradas por fuera, cruz en su interior, y cúpula, aunque algunas no la conserven.
Una gran maqueta de madera barnizada nos ofrece la posible forma del templo, con cuatro niveles, gran cúpula, y 50 metros de altura, cosa que ningún edificio había alcanzado.
Libros, planos, manuscritos y fotografías muy interesantes, destacando la que se ve una elevada colina de tierra, que ocultaba el complejo arqueológico del Templo Szvarnots.
A continuación nos desplazamos hasta la Iglesia de Santa Hripsime, Patrimonio de la UNESCO, que es el mejor ejemplo de iglesia armenia.
Hripsime era una bella monja de la que se prendó el emperador romano Diocleciano, brutal azote de los cristianos, pero no logró sin casarse con ella. La monjita y un grupo de compañeras escaparon a Armenia, buscando la protección del Rey, que terminó enamorándose de su gran belleza y también quiso casarse con ella. Al ser rechazado, martirizó y mató a la bella monja y a sus compañeras.
En su honor se edificó la Iglesia de Santa Hripsime, en cuya cripta está su tumba y en la que me hice una bella foto. El interior del templo es muy bonito. A la entrada hay una gran cruz de piedra gris, y en el altar mayor está la Virgen con el Niño Jesús. A los lados, sendos cuadros de San Judas Tadeo y San Bartolomé, y la cortina de calidad luce un precioso bordado.
Tuve la suerte de contemplar una curiosa y emotiva ceremonia: la bendición de un anciano “muy acabado”, al que sostenían dos personas mientras el cura (célibe, pues llevaba capucha) lo bendecía con la ayuda de un monaguillo.
Luego viajamos hasta la Ciudad Santa de Echmiadzin, centro espiritual de los armenios y uno de los lugares más importantes de los cristianos de todo el mundo. Dicen que San Gregorio el Iluminado soñó que aquí descendió el Unigénito, y una Catedral (que está en reparación) lo recuerda. Fue construida entre el 301 y el 303, para lo cual destruyeron un templo pagano, cuyas ruinas aún se pueden ver.
A la izquierda de la colosal entrada moderna del soberbio complejo apostólico del denominado “Vaticano de Armenia” se encuentra el monumental altar de piedra clara en la que el Papa Francisco ofició la multitudinaria Misa durante su visita a Armenia.
A la derecha de un largo paseo ajardinado que lleva a la sede papal, hoy ocupada por Garegin II, edificio que data de 1910 y está en restauración, se encuentra el Seminario, en el que estudian 120 seminaristas. Es del Siglo XIX y el más grande de Armenia. Es una Universidad Teológica gratuita, y al terminar no es obligatorio que se ordenen sacerdotes.
A la izquierda del paseo está el bello edificio que alberga una importantísima Biblioteca, con fondos únicos e importantes manuscritos, aunque algunos fueron llevados al Matenadarán, que visité el primer día de mi estancia en Ereván. Aqui se fundó, en 1771, la primera imprenta de Armenia.
También visité el colosal Museo, de interior de mármol y construido en 1982. En su valioso contenido destacan las reliquias de Santa Hripsime, un relicario de San Esteban, la lanza con la que Longinos atravesó el costado de Jesús, una astilla de la Cruz, la más antigua representacion del Descendimiento de la Cruz …. báculos, casillas, tiaras, brazos de plata con piedras preciosas con la “Mano de Dios”, sillones papales, numerosos cuadros, alfombras, tapices, monedas, billetes de Banco, y un tan interminable como importante etcétera.
Un poco tarde, algo cansado pero satisfecho, almorcé en el secular e imponente y acogedor Refectorio monacal, disfrutando de un delicioso menú, regado con un excelente vino “Unu Un” (Armas 2013) Reserva. Mientras afuera el termómetro se aproximaba a lo 30 grados…. con el aditamento de que una joven y estupenda pianista nos amenizó la comida.
Muy contento con todo lo visto, regresé a mi Hotel para contárselo. Mañana, viajaré a Georgia y les seguiré informando. Saludos y salud.

(Fotos: Lajos Spiegel)

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