El proyecto de la mina de Touro atascado

El proyeto TOURO anunciado a bombo y platillo en el 2017 por Atalaya Mining, mientras los vecinos de Touro pasaban una primavera tranquila, va camino de convertirse en el  procedimiento administrativo más largo, farragoso, pésimo, inviable y tedioso que la administración gallega ha tenido en sus despachos, y al que parece que se esté intentando por todos los medios buscar la manera de darle adelante.

Continua el trasiedo de papeles e informes redundantes, que por más vueltas y revueltas no consiguen superar ninguna de las gravísimas problemáticas que este proyecto supondría en estas tierras. El Proyecto presentado pretende la “reapetura” de una mina clausurada, cerrada indefinidamente y desmantelada hace más de 30 años y  la autorización para, supuestamente, actualizar un, supuestamente, vigente Plan de Restauración y sus correspondientes Estudios de impacto ambiental. Sin embargo, en la legislación minera no existe el concepto de actualización sino el de reactivación de unas labores en cese temporal causado por razones predeterminadas y aprobadas por la autoridad competente, no siendo éste el caso.  Como quedó demostrado en el Informe emitido y hecho público del Defensor del Pueblo, el Sr. Marugán,  no parece que a esa Administración le consten los planes de actualización.

No se puede decir que hay proyecto vigente por cuanto la mina está no solo parada indefinidamente para la extracción de cobre, sino desmantelada y nadie desmantela en el marco de una parada temporal ya que los costes de inversión son muy superiores a los costes de mantenimiento.

Atalaya Mining a la baja en el proyecto Touro, los inversores decepcionados, la Xunta acordándose dos años despues de enviar el proyecto a la Dirección Xeral de Emerxencia.

La ubicación en un entorno  extremadamente  poblado con núcleos poblacionales que van a situarse a menos de 200 metros de los pies de los muros de los depósitos de residuos mineros y que por lo tanto pueden ser arrasados por cualquier incidente menor en cualquiera de ellos no puede compararse a una estadística de muertes por accidente de automóvil como así se hace en el proyecto, simplemente es una burla el mero hecho de realizalo.

Si el proyecto siguiera adelante, las poblaciones de Arinteiro, Trivás, As Goritas, Loxo… no quedaría otra solucción que trasladarse y abandonadas estas zonas de forma que no existiera ningún núcleo poblacional en, al menos, 10 km aguas debajo de los muros de cierre de los depósitos de estériles ya que para distancias menores, los efectos del desborde de esos muros como sucedió en Aznalcollar, Brumadinho y tantas otros accidentes mineros de estas características, significaría no solo una catástrofe ambiental sino una auténtica masacre. Es imposible aceptar hoy en día, de acuerdo a lo dispuesto en la legislación más avanzada, desgraciadamente no española, situar unos depósitos de estériles con más de 80 metros de altura de muro (equivalente a un edificio de 30 plantas) y de 3000 metros de largo a 200 metros de un núcleo poblacional que quedaría arrasado por un accidente perfectamente posible pues ya sucedió en indicados anteriormente. Esta es la realidad.

El  estudio de  gestión  del  agua  además  de  adolecer  de  insuficiencias por el lado de  la  determinación  de la oferta disponible, liquida las consecuencia hidrológicas del proyecto escondiéndose bajo la supuesta impermeabilidad de las rocas circundantes  que sin embargo se contradice con la presencia de acuíferos en las cortas y con el indudable efecto que la apertura de nuevos huecos y sus efectos causan en el equilibrio hidrológico de la zona por ello el plan de gestión debe incluir una monitorización de los acuíferos para evitar su explotación incontrolada.

La gestión del agua clave en una explotación minera con planta de flotación y en una zona con precipitaciones medias anuales por encima de los 1500 litros no parece haberse hecho con la profesionalidad y meticulosidad obligadas en un proyecto de esta magnitud. No hay  balance justificado, se obvia la evapotranspiración, se escogen cifras inconcretas  y por encima del año medio, se desconoce el efecto sobre las aguas subterráneas, no existen estructuras reguladoras de agua fresca.

Por si no teníamos poco en este enfangado expediente, en dos años no se había contemplado tampoco en el proyecto la realización del Plan de Emergencia interior, ni exterior, ni ninguno al que obliga el RD 975/2009 para este tipo de proyectos.

Esto va para largo.

Mientras tanto Atalaya Mining rebaja sus espectativas en su último balance y sigue paseandose por los despachos en la Xunta de Galicia, según informa en su balance de esta semana, o eso cuentan, cuando se van al traste sus proyectos en Andalucía después de la última sentencia del Tribunal Supremo, una empresa poco ejemplar para venir a instalarse a estas tierras se mire por donde se mire.

 

Un comentario

  • Ramón Mata Espiñeira

    O da Mina de Touro tén cola… Agora a Xunta de Galicia bota balóns fora. Despois de 30 anos facendo que en Touro non pasaba nada…veu como EXGA máis o alcalde Codesido querían disimular o terrorismo que fixeron dos ríos de Touro. Agora Augas de Galicia dí: que todas as obras que fixo EXGA máis Codesido non pediron licenza!! Ta claro que esto xa non pasa por San Caetano

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