Gantes, la eterna huella

Veinte años después del fallecimiento del mítico periodista Lolo Gantes, su hijo Luis sigue dejando bien alto el pabellón familiar desde los banquillos; el 11-0 de su Sporting Ciudad al Valdoviño es récord de Primera Galega

En los tiempos en los que las ‘batallitas del abuelo’ sustituían a Netflix, el fútbol también tuvo en las voces de sus narradores la puerta a los sueños de muchos que crecimos con una emocionada descripción al otro lado del transistor y mucha imaginación sin ‘pay per view’. Aquellas voces a las que poníamos cara de superhéroes y que nos acompañaban en nuestros mejores sueños, que también ponían banda sonora a nuestro gol del siglo, y que cuando nos las cruzábamos por la calle no reparábamos en ellas. Lolo Gantes, uno de esos hombres de otra dimensión, firmó y narró durante décadas el fútbol para miles de coruñeses, gallegos y españoles (fue periodista de El País y La Voz de Galicia). Pero su legado es algo más que audiovisual: fue protagonista de una época mágica en el fútbol sala español, con epicentro en A Coruña, en clave de pionero tanto desde el banquillo como en la expansión de lo que ahora es uno de los deportes más practicados. Y como si el más genial de los guionistas de Hollywood escribiese la historia, veinte años después de su fatal accidente de coche, el apellido Gantes sigue batiendo récords con un balón de por medio. Su hijo Luis Gantes Pérez (A Coruña, 1972), entrenador del Sporting Ciudad, dirige al equipo que ha sellado la mayor goleada de la historia en la Primera Galega, un 11-0 al Valdoviño que también pasa a los anales del club de la Ciudad Vieja. “Cuando somos mayores creo que tienes que marcar el mayor número de goles. En la formación está bien limitado, pero una vez llegas a un nivel más alto creo que debes intentar marcar el mayor número de goles; eso sí, si me pasara en contra me lo tomaría con un enfado brutal, llevo muchos años y jamás vi un 11-0”, confiesa.

Lolo Gantes, mito del periodismo coruñés

Luis pasea con orgullo un apellido que sabe que sacude la memoria de muchos con solo nombrarlo en la ciudad. “Da muchísimo gusto que aún te recuerden por ser hijo de Lolo Gantes”, subraya. Entrenador Nacional desde hace años, su trayectoria como futbolista se resume entre el Ural en categorías inferiores y el Orzán Sénior, donde junto a una pandilla de coetáneos entre los que se encuentra el ahora técnico del Depor ABANCA Manu Sánchez ayudaron a evitar la desaparición del club, falto de futbolistas. “Puedo ser poco objetivo sobre Manu, porque aparte de todo es mi amigo. Es una gran persona y creció como entrenador de la mano del fútbol femenino”, comenta sobre su amigo. Fue de aurinegro donde dio sus primeros pasos, antes de alternar el fútbol base y el Sénior con un exitoso paso por el Eirís, Montañeros y Victoria, hasta un ciclo actual en el Sporting Ciudad con ascensos y sufridas permanencias incluidas. Sus dos mejores recuerdos no tienen que ver solo con títulos: la Copa de La Coruña del año 2009 con el Eirís ante el Imperátor y su segundo curso en la Ciudad Vieja, con una cuarta plaza que casi vale un ahora impensable billete a Preferente. “Conforme van pasando los años me gusta más el fútbol modesto que el de base, porque vas perdiendo un poco la paciencia con los más pequeños”, dice. “A los padres a partir de juveniles ya no les ves el pelo”, añade en referencia a un conflicto latente y creciente a nivel mundial. “Lo veo mucho con mis sobrinos y es un tema a tratar, creo que es un problema de educación, porque la sociedad va muy rápida y todo el mundo quiere tener un Messi o un Cristiano Ronaldo en su equipo”, lamenta.

Equipo del Eirís con el que se proclamó campeón de la Copa de La Coruña, primera en la historia del club

A Luis le ha tocado el ‘hombre rico, hombre pobre’ en el que se ha movido durante años el balompié de la ciudad. Ha trabajado en el Montañeros más ambicioso y luchado por ganar ligas en clubes como el Sporting Ciudad o el Victoria, donde ningún jugador cobra más allá del amor a los colores y la recompensa emocional (algo de lo que en la Ciudad Vieja siempre se ha hecho fortelaza y bandera). “Te hacen más feliz estos momentos en clubes como el Sporting”, asegura Gantes, quien señala a la Primera Galega como techo competitivo para la gran mayoría de conjuntos de la ciudad de A Coruña.

Lolo, su padre, hizo realidad los sueños de cientos de jóvenes en A Coruña, ya fuera con un balón o una radio de por medio. Desgraciadamente, a su hijo solo pudo verlo sobre el campo y no en un banquillo. “Siempre lo recordamos como padre insistente, a nosotros de pequeños nos gritaba por la banda”, bromea sobre sus primeros pasos, junto a una reflexión acerca de un Deportivo del que le quedaron grandes hazañas por contar. “Le tocaron todas las épocas del Deportivo y por desgracia no llegó a verlo campeón de liga. Lo sentía como propio; lo sufría y lo mamaba todos los días”, recuerda.

Y es que no era extraño ver a Lolo acompañando y empapando al propio Luis de sus dos pasiones: el Deportivo y el periodismo. “Para mí, en la vida y en todo mi padre era un referente y siempre me gustó el periodismo, pero no se dieron las circunstancias para que yo siguiera esa rama”, asevera. “De pequeño me bajaba a las ruedas de prensa de Aranguren y Arsenio y siempre hago una reflexión: ha habido un boom y los medios han crecido muchísimo, antes casi nadie iba a las ruedas de prensa, pero también están muy atados e internet ha hecho mucho daño”, prosigue el hijo de alguien que, si algo nunca hizo ni haría, fue estar atado.

Entrenador titulado, con récords y bagaje a sus espaldas, Luis Gantes estaría cualificado para entrenar al mismísimo Deportivo, pero con los pies en la tierra hace un alegato a favor de sus colegas gallegos. “Con conocimiento de causa, de la gente con la que he trabajado y conozco, el nivel del entrenador gallego es bastante alto. Muchas veces se apuesta por lo de fuera y que lo de fuera parezca mejor. En la comarca de Ferrol, además de amigos conozco a mucha gente muy preparada”, finaliza el hijo del que durante tanto tiempo fuera ‘La voz de Galicia’.

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