RC Deportivo: Resignación o revolución

DEPOR LEAKS

Este Depor no carbura. Tras los últimos partidos, con cambio de entrenador incluido, se ha instalado en la afición blanquiazul una sensación de decepción total, unida a la falta de creencia en un cambio de rumbo. Además se percibe en algún caso aislado (y merecedor de examen psiquiátrico) un estado de morbo por jugar en la 2ªB, a ver qué pasa…

Llegados a este punto, conviene hacer un análisis práctico de la situación. Estamos colistas de la Liga Smartbank y no hay visos para salir de los puestos de descenso, al menos a corto plazo. Los autores materiales inmediatos de esta obra macabra son los futbolistas y su técnico. Ellos nos han llevado al Pozo (permítanme el juego de palabras), porque este señor también tiene su cuota de responsabilidad en la –repetimos- obra macabra que es la plantilla deportivista.

Por encima de todos ellos, tanto a nivel jerárquico como de responsabilidad institucional, existe (¿?) un consejo de administración, cuyo presidente “ni está ni se le espera…” Decimos esto porque hasta la fecha, se desconoce su faceta como tal, su proyecto de club, sus soluciones a los problemas puntuales, y un largo etcétera que sería cuestionado en cualquier club o sociedad que se precie.

Así las cosas, cabe preguntarse: qué podemos hacer? Seguimos adelante en la temporada a ver si cambian los resultados? Asistimos impasibles a un “querer y no poder” más que previsible en los próximos partidos? Confiamos para el futuro inmediato en el mismo director deportivo que confeccionó esta obra macabra? Todas las preguntas, tienen la misma respuesta: parece que sí.

Y es que asistimos partido tras partido a una especie de “día de la marmota” en versión de terror: el mismo desfile de aficionados blanquiazules por el paseo marítimo, el mismo recibimiento hostil a los directivos, los mismos cánticos contra todos, el mismo o parecido estilo de juego, y por supuesto, los mismos resultados con las mismas consecuencias: RESIGNACIÓN.

No es menos cierto que esa resignación de la parroquia deportivista viene propiciada por una idea maniquea divulgada en foros mediáticos agradecidos, donde se viene a decir que poco o nada puede y debe hacer el populacho, ya que las grandes decisiones institucionales (dicho vulgarmente: el manejo de los hilos) corresponden a otras instancias superiores, absolutamente inalcanzables para los mortales. Solo y exclusivamente a esos oráculos sobrenaturales le está encomendada la misión proverbial de cambiar la suerte del destino blanquiazul. Y solo, en el momento que su extraordinaria sagacidad lo considere, se efectuarán los cambios convenientes.

Pero no es así. Este argumento, además de interesado, es falso. Podemos y debemos revelarnos ante este “entierro en vida” al que están sometiendo al club. Existen mecanismos legales (además del inevitable 5 %) para intentar cambiar la situación. Son necesarios, pero no suficientes, los cánticos, las bufandas y las quedadas en la puerta cero. Debemos pensar que hay gente entregando gratuitamente su tiempo a intentar cambiar nuestro destino. Dicho de otra manera: si no puede lo hacer usted, deje que otros lo hagan. Y tiene que ser ya. No se puede esperar más. La razón de la urgencia la marca el mundo del fútbol: hay un próximo mercado de invierno, donde otras personas de mayor capacidad profesional podrán traer otros futbolistas que mejoren el esperpento actual. Debemos de confiarles nuestra suerte, cueste lo que cueste. Por tanto, como los actuales rectores no se van a ir voluntariamente, solo se puede cambiar de una manera……..

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