Un fascista intenta enturbiar el concierto benéfico de la Sinfónica

Un espectador perturbado, cuya actitud fue reprochada y rechazada por el resto de asistentes, profirió vítores a favor de Franco y proclamas contra la cultura coincidiendo con la ovación a los músicos en el cierre del recital

Si más de un millar de asistentes habían convertido en un éxito la iniciativa solidaria de la Orquesta Sinfónica de Galicia y el Banco de Alimentos Rías Altas, un energúmeno pareció acudir al Palacio de la Ópera de A Coruña con intenciones mucho más oscuras. Lo cierto es que tuvo paciencia, o incluso puede que se hiciera bueno el dicho de que la música amansa a las fieras, porque aguantó entero el programa, desde Piratas del Caribe a Star Wars, para lanzar su propaganda entoxicada y envenenada.

Acababan de sonar los últimos acordes de El Libro de la Selva, y el protagonista en cuestión debió sentirse identificado. Cuando languidecía la sonora y larga ovación a los músicos y los representantes del Banco de Alimentos, y con buena parte del público desfilando hacia casa, empezaron a escucharse gritos y reproches, con réplica incluida, desde una graderío elevado lateral. Entre los mensajes de un solo espectador exaltado hubo vítores al dictador Franco, brazo levantado ejecutando el saludo fascista y proclamas contra la cultura. “Yo soy fascista, soy español, muera la cultura”, gritó parafraseando a Millán Astray en su apología del no conocimiento. Los asistentes, boquiabiertos, en un primer momento no ahogaron sus gritos ni mostraron su señal de repulsa, pero pronto empezaron a invitarle a salir, de forma educada, y su última ‘llamarada de odio’ fue para calificar a los asistentes y a los “culturetas” de “nido de rojos”. Entre los asistentes se encontraban el Concejal de Deportes, Juan Ignacio Borrego, o la representante de Ciudadanos, Mónica Martínez.

No es el primer incidente de este tipo que se registra en los últimos meses. Un mensaje y sabotaje similares tuvieron lugar en Valencia durante la proyección del último film de Amenabar, ‘Mientras dure la guerra’, cuando unos fascistas también fueron expulsados de la sala por el resto de asistentes.

La gran incógnita es en qué momento un concierto benéfico, con banda sonora de cine, le pareció a alguien el foro adecuado, si es que existiera alguno, para lanzar mensajes anticonstitucionales, racistas, xenófobos y trasnochados.

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