La palabra de Casado y el cadáver de Franco ante Felipe VI

Podemos llamar caos contenido a una coyuntura en la que, aunque los semáforos funcionen, nadie se atreve a apostar sobre lo que seguirá en pie y lo que no de aquí a un año, incluso menos. Si no está de acuerdo, retroceda hasta la Semana Santa pasada y pregunte allí a los Sánchez, Rajoy o Casado que era lo que imaginaban que estarían haciendo a principios de este mismo verano. Precisamente por la confusión que rodea a muchos acontecimientos en circunstancias como la que vivimos, a veces no reparamos en todos los significados que desvelan. Leer más

Puede que Pablo Casado solo quiera parecer peligroso

Y, a continuación, la primera pregunta que debemos hacernos es si en lugar de parecer realmente lo es y, en ese caso, la segunda sería saber hasta qué punto estaría dispuesto a llegar, deseando por nuestra parte que la insaciabilidad que manifiesta solo sea resultado pasajero del entusiasmo de quién en dos días, y mucho antes de lo que podía esperar, ha conseguido el cielo deseado. Por cierto, gracias a una decisión por sorpresa del adversario que ya ha superado el siguiente escalón que él también quiere subir. Por tanto, a nadie debe tanto Casado como a Pedro Sánchez, una clase de deuda imposible de reconocer qué en las peores personas alimenta el odio, según nos cuentan la historia y los psicólogos. Nuestro sujeto de hoy podría ser una de ellas, alguien que justifica sus actos diciendo que la ética exigible la marca la justicia. Leer más

Monarquía o PSOE y el valor de Pedro Sánchez.

Millones de personas dedican ahora mucho más tiempo a pensar en política de lo que lo hacían antes de que se estropeara la “paz” bipartidista, esa que nos narcotizó durante más de 30 años para que proliferara su corrupción. Siendo la política el asunto más importante de entre los que nos afectan, bienvenida sea tanta preocupación por el interés general. Explicaré el título elegido repasando brevemente el momento particular que atraviesan los actores principales de nuestro día a día. Leer más

La cuenta atrás de una Monarquía acabada

Como si alguien les hubiera avisado de todo lo que iban a destilar las cloacas de Interior, no en vano aquella conversación grabada al ministro Jorge Fernández Díaz maquinando fuera de la ley en su propio despacho, la de “la fiscalía te lo afina”, lo cierto es que muchos catalanes llevan años de ventaja hablando en serio de república. Quien ponga en duda esta especulación debería preguntarse cuanto dinero estaría dispuesto a jugarse hoy al número de que la Monarquía seguirá siendo la forma de Estado en España dentro de tres años, por ejemplo. Leer más

¿Un pacto para republicanizar España?

El 16 de junio, es decir, ya sin Rajoy en La Moncloa, leí en LOC de El Mundo, esa “mierda” para la Letizia del “compi yogui”, que el Duque de Braganza, alguien que sería rey de Portugal si no viviera en una república desde 1910, declaró que “El Gobierno de Rajoy obligó a Felipe VI a ser más duro de lo que él habría querido con el desafío catalán”. Las ententes entre casas reales indican que el rey español tenía que saber que el duque portugués le ayudaría a lavar su pasado inmediato ante un gobierno distinto, aún quedando como un monigote primero y un indecente después, en ambos casos ante Rajoy. Podría ser, pero para responder con más criterio podría servirnos Matías Vallés quien, sagaz observador de gestos y estados de ánimo, el 30 de junio titulaba en Diario de Mallorca que “Felipe VI y Merkel están hartos”, lo que defendía, por ejemplo, con esta afirmación: “La ironía territorial ha querido que los semblantes cariacontecidos, así como los envejecimientos súbitos, de Felipe VI y Merkel provengan de los desplantes recibidos desde comunidades periféricas”. Leer más