Tino Fernández. Y además, también perdonavidas

Tino Fernández ha conseguido superarse. No se como lo ha conseguido, pero lo ha hecho. Parecía imposible que su arrogancia y su soberbia pudieran llegar a más, pero lo ha conseguido. Ahora se erige en juez y parte y revistiéndose de una autoridad que, sin duda alguna no tiene, se permite “perdonar la vida” a los socios (los propietarios) que, honestamente y de buena fe han solicitado la convocatoria de elecciones. Recurre a un informe “pseudo-jurídico” de los llamados de complacencia, que asume plenamente y hace público (ese era el fin del informe) en el que se apoya para decir que no acepta la solicitud que le han hecho un número superior al 5% de los socios, porque “el orden del día …implica necesariamente la celebración de dos (2) juntas generales de accionistas”. Pues naturalmente, una para adoptar el acuerdo de celebración de elecciones y otra para llevarlas a cabo. ¿Cómo, si no, pueden los socios adoptar un acuerdo de convocatoria de elecciones sin pedir en forma legal  la convocatoria de una Junta General Extraordinaria que los administradores se niegan a convocar por sí mismos? Y por otra parte ¿Cómo pueden celebrarse unas elecciones sin convocar una (otra) Junta General? El acuerdo de elecciones se tiene que tomar en una Junta General y la celebración de las elecciones en otra, pues no se va a hacer todo en la misma Junta como “aquí te pillo, aquí te mato”. Leer más

Tino Fernández ¿Arde París?

En los últimos días, conocida la petición de convocatoria de elecciones,  el presidente del Deportivo ha contratado un Director Derportivo, ha firmado un nuevo acuerdo económico con Estrella de Galicia y ha anunciado el inminente fichaje de un entrenador. ¿Por qué tanta prisa? Llevábamos desde Enero sin Director Deportivo, el contrato con Estrella de Galicia estaba vigente y hace apenas unos meses se contrató a un entrenador. Leer más

Tino es culpable y los que lo votaron también, (y 2). (Los socios de buena fe y los imbéciles)

Decía en mi anterior artículo sobre este mismo tema que los que votaron al señor Fernández son también culpables del desastre que éste ha provocado. En el anterior artículo me refería a los votantes interesados, los que han obtenido ventajas económicas de esa elección con La Estrella de Galicia a la cabeza y ahora me voy a referir a las otras dos grandes clases de votantes. Decía en el artículo citado que hay una clase de votantes que son los que votaron al señor Fernández  honestamente y de buena fe, porque pensaban que iba a ser un buen presidente. A estos socios quiero expresarles todo mi respeto y no solo eso, les pido además que vuelvan a hacer lo mismo; lo mismo no es que vuelvan a votar al señor Fernández  sino que vuelvan a votar honestamente y de buena fe, buscando el bien del Deportivo, como pensaban que lo hacían cuando votaron al señor Fernández; si lo hacen así, y confío en que lo hagan así, es imposible que vuelvan a votar al señor Fernández, porque después de lo que hizo hace falta mucho estómago para presentarse, pero hace falta todavía más estómago para votarlo después de lo que hizo. Leer más

Tino es culpable. Los que lo votaron tambien. (1). (Los socios interesados. La Estrella de Galicia)

Bueno, ya está. Consumatum est. Se ha producido algo que se venía avisando desde el verano de 2.014 con el cese de Fernando Vázquez. Desde estas mismas páginas se ponían de manifiesto una serie de conductas y actitudes del presidente Fernández que no podían conducir a otra cosa que a esta traumática situación. La ya de por sí escasa proyección de esas voces de aviso era sistemáticamente neutralizada por la prensa domesticada que de forma interesada y totalmente contraria a los intereses del Deportivo se dedicaron a cantar las excelencias del presidente Fernández y cuando esto ya resultaba indefendible en el plano deportivo, se dedicaron a loar su “extraordinaria” gestión económica. Todo eran mentiras interesadas. La realidad ha dejado al presidente Fernández “con el culo al aire”: ni gestión deportiva, ni gestión económica. Leer más

Más cerca de la República

El llamado “rifi rafe” provocado por la esposa del actual rey de España contra la madre de este, su suegra, es una buena noticia para los republicanos. No quiero caer en el morbo de que si la reina consorte cae bien o mal, ni si la reina consorte emérita tiene razón o no la tiene, o si todavía fueron peor la teatrera actuación de reconciliación de cara al público, porque esas cuestiones pertenecen a la prensa rosa que las domina muy bien y quien esto escribe ni las domina ni tiene interés en hacerlo.

Pero como republicano de ya largo recorrido, no quiero dejar pasar la oportunidad de celebrar la fecha del 14 de Abril sin hacer un breve (y respetuoso) comentario de ese “rifi rafe”  real, para llevar un poco de agua  al molino del republicanismo.

Desde la concepción republicana, en una democracia, la escena en sí no merece más atención que similar disputa en cualquier otra familia de este país. Pero tampoco menos. Ese es el verdadero valor de la democracia, reconocido en el artículo 14 de la Constitución, la igualdad entre todos los españoles Es por ello, que al hecho de que una nuera y una suegra expongan sus desavenencias en público no debería dársele ninguna importancia.

Pero se le ha dado, y mucha. A este hecho, que desde la vertiente puramente familiar debería ser igual al que sucede en cualquier otra familia, se le ha dado una importancia extraordinaria. Y por ello, tenemos que preguntarnos a qué es debido. La respuesta que primero se viene a la mente es muy sencilla: se debe a  la posición pública que ocupan ambas protagonistas. Sin duda ello es verdad, pero no es toda la verdad,  hay algo más que la mera posición pública, pues si tal escena en lugar de protagonizarla las dos reinas consortes, la protagonizaran dos personajes públicos de un partido político o de cualquier otro cargo público, probablemente estaremos de acuerdo en que la repercusión sería notablemente menor.  Creo que la respuesta correcta es que se debe a que son dos reinas. Y la gente no asimila fácilmente que los reyes, (en el caso, las reinas), tengan un comportamiento igual al del resto de los mortales. ¿Por qué? cabría preguntar. “Porque son los reyes”, probablemente recibiría como toda respuesta.  Y hemos de decir, lealmente, que tal respuesta sería sincera, porque eso es lo que piensa verdaderamente mucha gente bienintencionada de este país. .

De la mujer del rey y de la madre del rey se espera en el imaginario colectivo un comportamiento más elevado que el del resto de los mortales, casi celestial, como una especie de secuela, efecto o prolongación intelectual de que los reyes son reyes por la gracia de Dios. Y esa idea de la intervención divina en la designación de los reyes, no se por qué mecanismo atávico arraiga muy fuerte en las buenas gentes; y no solo en lo relativo a los reyes. También Franco según ponía en las antiguas pesetas era Caudillo de España por la gracia de Dios y una mayoría de  ciudadanos de este país tardaron mucho tiempo  en aceptar (algunos aún no lo han hecho) que no era Caudillo de España por la gracia de Dios sino que lo era por haber ganado la guerra civil.

Mi sana alegría republicana ante lo sucedido con las reinas, no proviene del mal ajeno como los malintencionados podrían pensar; proviene de  que esto demuestra que los reyes (en el caso, las reinas) no están especialmente ungidos por la gracia de Dios, sino que son personas como el resto de los mortales, que pueden tener sus grandezas  morales, que sin duda las tienen, como los demás, pero que también tienen sus miserias y flaquezas, como los demás. Y si tienen grandezas y miserias como los demás ¿Por qué su cargo público ha de ser hereditario y no electivo, como los de los demás? ¿Qué derecho tiene una generación que (libremente) ha votado la monarquía (6.12.78) a imponer esa monarquía a las sucesivas generaciones, privándolas de su democrático derecho a votar al más alto de los órganos del Estado?

Decía Hemingway (“Por quien doblan las campanas”) que el día en que el soldado que está en la trinchera se pregunte ¿Por qué estoy aquí? En ese momento se habrán acabado las guerras.

Hay elementos en la conducta de los reyes, del pasado (los elefantes del anterior rey), del presente (el rifi rafe de las reinas) y de cara al futuro (el gesto de la hija del rey  de sacarse de encima la mano de su abuela; ya se que es una niña, pero de 13 años, no de 4 ó 5) que permiten ser optimistas de cara a que la población bienpensante, empiece a pensar bien de verdad y se plantee algún día que “Si en democracia todos somos iguales ¿Por qué no somos todos iguales?”

Creo que sí, que “realmente”, la república está mas cerca.