Síndrome de alienación parental

 Por María Isabel Blasco Robert, abogada del despacho maiblar abogados en A Coruña.

Un término que no es utilizado en los juzgados, que algunos quieren hacer desaparecer y que sin embargo está muy en auge últimamente. Situación triste y desgarradora para el progenitor que lo vive, y en especial, para el menor que lo sufre puesto que los daños psicológicos para el hijo serán para siempre. Y yo me pregunto, ¿no hacer nada al respecto tiene sentido?

Este tipo de progenitores se empeñan en hacer daño a la otra parte y a veces no son conscientes  (o sí) del daño que causan en sus hijos. Pero sienten tanto odio que están dispuestos a dañar a su hijo de por vida sin tener en cuenta las consecuencias de sus acciones.

Cuando un progenitor se empieza a dar cuenta de que relación con su hijo se está deteriorando es cuando comienza la lucha en los juzgados para intentar lograr otro tipo de guarda y custodia buscando una solución para que su hijo tenga opciones y pueda relacionarse con su padre y con su madre por igual. Situación que es deseada para el correcto desarrollo del menor en todos los aspectos.

El término de síndrome de alienación parental no es utilizado en los juzgados pero no podemos negar su existencia, Supone que el menor no quiere relacionarse con uno de sus progenitores y no encuentra justificación para ello, puesto que no la hay, y no la hay porque ha sido el otro progenitor el que creado ese ambiente, pudiendo llegar incluso a hacer mentir al menor simplemente para lograr su objetivo final consistente en que se pegue a él y se olvide de la existencia del otro para siempre.

¿Qué ha conseguido? Daño. Hacer el mayor daño posible utilizando la más absoluta crueldad y egoísmo. Pero lo peor de todo es que no solo hace daño a la que fue su pareja sino también al menor. Provocándole un sufrimiento y unos daños que nunca superará.

Si el menor es de corta edad, se puede poner solución. Si ya se va haciendo mayor, no se puede dejar pasar ni darlo todo por perdido. Cuando hablamos de proteger a los menores, es así, todos son menores hasta que no cumplen los 18 años, y cuando todavía se está a tiempo se puede hacer algo, no dejar pasarlo por alto. Sino, ¿para qué estamos?

Es necesario erradicar este tipo de comportamientos para evitar daños a los menores. Esta actitud del progenitor comienza poco a poco para ir comiendo terreno al otro, y termina arrastrando al menor hacia su terreno. Eso da lugar a que en un momento dado se llega a amedrentar al menor bajo amenazas del tipo de, “si lo ves o quieres ir con él, tendrás consecuencias”. El menor se asusta y piensa que el progenitor que le manipula le va a dejar de querer. Esta actitud es del todo inaceptable y crea mucho temor en los menores.

Hagamos algo para que estas situaciones no tengan lugar, porque para el que lo vive es un auténtico infierno. Lo haremos en los tribunales, venid a contármelo y pondremos solución antes de que sea tarde.

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 Correo electrónico: maiblar@icacor.es

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